Aviación verde para un aire más limpio y un cielo más azul

Thales

Por Luis Mongini,  Director General  de Thales para el Cono Sur

Cada 7 de septiembre el mundo le rinde homenaje al cuidado del aire que respiramos y al azul del cielo que debemos recuperar en varias partes del mundo afectadas por décadas de polución.

En el Día Internacional del Aire Limpio por un Cielo Azul, fecha instaurada por la Asamblea General de la ONU y que se conmemora desde 2020, la reflexión se vuelve urgente: ¿cómo proteger, cada uno desde su lugar, colaborando para alcanzar las metas ambientales globales, este elemento invisible que nos conecta?

El aire limpio y el cielo azul nos exige acción. De cara a la lucha cada vez más necesaria contra el calentamiento global es importante destacar la acción de empresas como Thales en llevar adelante políticas a lo largo del tiempo que sean sostenibles. Si el cielo es el límite, el esfuerzo debe ser infinito.Y aunque la aviación fue una de las ‘villanas’en lo que concierne al deterioro del aire,también puede ser parte de la solución con las tecnologías cada vez más innovadoras que nos presenta el Siglo XXI.  Hoy Thales, nos demuestra que volar ya no tiene por qué significar contaminar.

Para Thales, la sostenibilidad no es una promesa aislada, sino una política que atraviesa cada área de su negocio. Sin dudas, la sostenibilidad en la aviación es uno de los puntos clave.  Y la inteligencia artificial puede ser una aliada en ese camino.

Estas metas son el marco de una estrategia que se manifiesta en acciones concretas: FlytOptim, una herramienta de IA para la optimización de vuelos que permite a aerolíneas reducir hasta un 2 % el consumo de combustible por TRAMO, lo que se traduce en más de 300 toneladas de CO₂ evitadas anualmente. Su software Green Flag Orchestrator permite gestionar rutas más directas y fluidas desde los centros de control (OCC), recortando entre 200 y 300 kg de combustible por vuelo.

Con la aerolínea Amelia y Breakthrough Energy, Thales lidera una campaña para evitar la formación de estelas de condensación (contrails). Una intervención puede reducir hasta un 40 % del impacto climático por vuelo, lo que equivale a ahorros de 20 toneladas de CO₂ por trayecto en 2024.

En el Cono Sur, este tipo de innovación también puede ser tangible. En pleno desierto de Atacama, norte de Chile, instalamos el primer radar de control de tráfico aéreo del mundo alimentado 100 % con energía solar. Desarrollado por Thales para la Dirección General de Aviación Civil chilena, este radar es alimentado por 340 paneles solares, genera hasta 960 kWh/día, cubre 10.000 m² y opera a más de 3.500 metros de altitud. La estación de la ciudad de Calama es un hito global de la aviación sostenible.

De cara al futuro más limpio, aire puro y cielos azules, Thales participa con tecnología para el desarrollo de los sistemas de los llamados “coches voladores”, como se le dice al avión eléctrico de despegue y aterrizaje vertical (eVTOL).

En este Día Internacional, vale la pena trabajar para que cada vuelo sea más limpio, cada ruta aérea más eficiente y con menos estelas de condensación y que el avance tecnológico nos permita colaborar para que el planeta y los que vivimos en él podamos mirar hacia el cielo azul respirando un aire cada vez más limpio.