Brasil podría evitar hasta 178 millones de toneladas de CO₂ al año si duplica la productividad de la caña de azúcar

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Un estudio inédito del Centro de Tecnología de la Caña (CTC) y la Fundación Getúlio Vargas (FGV) revela el potencial climático de nuevas tecnologías agrícolas aplicadas al cultivo del etanol de caña.

Brasil tiene en sus manos una oportunidad única de avanzar hacia sus metas climáticas mediante una apuesta tecnológica en uno de sus cultivos más emblemáticos: la caña de azúcar. Un estudio inédito, realizado por el Centro de Tecnología de la Caña de Azúcar (CTC) y la Fundación Getúlio Vargas (FGV), reveló que duplicar la productividad de este commodity podría evitar la emisión de hasta 178,6 millones de toneladas de dióxido de carbono (CO₂) al año hacia 2040.

Actualmente, la productividad promedio de la caña de azúcar en la región Centro-Sur de Brasil es de unas 75 toneladas por hectárea. El escenario proyectado por CTC y FGV prevé alcanzar 150 toneladas por hectárea en 2042, gracias a la adopción de nuevas tecnologías como semillas transgénicas, plataformas varietales avanzadas y un ambicioso programa de semillas sintéticas, según destacó el portal AgFeed.

Una “avenida verde” para productores y para el clima

Además de los beneficios económicos directos para los productores —mayores márgenes y menores costos—, el estudio plantea que la ganancia en productividad podría traducirse en un impacto ambiental significativo. En concreto, se lograría más del doble de emisiones evitadas en comparación con los niveles actuales.

De acuerdo con los cálculos, el volumen de emisiones potencialmente evitadas subiría de los 78 millones de toneladas actuales a 178,6 millones de toneladas de CO₂ anuales, lo que representa:

  • El equivalente a la mitad de las emisiones anuales de un país como Francia.

  • El 8% de las emisiones totales anuales de Brasil.

Energía, biotecnología y el mercado del carbono

El estudio se basó en una proyección de producción 100% enfocada en etanol, aunque también se contempló un escenario con una mezcla más balanceada con azúcar. En ese caso, las emisiones evitadas pasarían de 46,1 millones a 109,6 millones de toneladas de CO₂.

Luciano Rodrigues, director de inteligencia sectorial de la Unión de la Industria de la Caña de Azúcar (Unica) y coordinador del núcleo de bioenergía del Observatorio de Bioeconomía de la FGV, explicó que el mercado de carbono brasileño (CBIO) podría verse altamente beneficiado. Con esta mejora en productividad, la rentabilidad por hectárea podría subir de R$ 900 a R$ 2.000 solo en créditos de descarbonización.

“Este escenario se sustenta en una base de datos de más de 75 mil registros de plantas y contempla innovaciones como nuevas semillas, mejoras sanitarias y reducción de cortes”, explicó Rodrigues. Además, la intensidad de carbono del etanol bajaría de 22,2 a 18,5 gramos de CO₂ por megajulio, según estimaciones del modelo RenovaCalc, desarrollado por la Agencia Nacional de Petróleo (ANP) y el Instituto Brasileño de Información en Ciencia y Tecnología (IBICT).

Genética, semillas y eficiencia

Desglosando los factores que permitirían alcanzar esta transformación, el 49% del potencial de mejora vendría de avances en genética y biotecnología, un 29% se debería a la evolución de las semillas, 12% a prácticas agrícolas mejoradas y el 10% restante a la eficiencia en la operación de las plantas industriales.

Según Cesar Barros, director ejecutivo del CTC, el estudio demuestra que la innovación agrícola no solo mejora rendimientos, sino que puede traducirse en beneficios ambientales concretos y medibles, alineándose con las metas de descarbonización del país.

“Evitar cerca de 180 millones de toneladas de CO₂ al año representa una contribución significativa a los compromisos climáticos de Brasil”, subrayó Barros.

Aunque el estudio no tomó en cuenta la expansión del etanol de maíz, que podría impactar la producción tradicional de caña, el mensaje es claro: la biotecnología puede ser una aliada clave en la lucha contra el cambio climático si se acompaña de políticas públicas y marcos de incentivo adecuados.