Cliba logra la certificación de carbono neutralidad en los alcances 1 y 2, compensando el 100% de sus emisiones de GEI
En un contexto de creciente generación de residuos urbanos, Cliba —la compañía de servicios urbanos de Benito Roggio ambiental— alcanzó la certificación internacional de carbono neutralidad. El logro refleja la consolidación de un modelo de gestión circular y responsable, en el que la innovación tecnológica y el compromiso social se combinan para mitigar el cambio climático y mejorar la calidad de vida de las comunidades.
Cliba acaba de sumar un hito en la gestión sustentable de residuos urbanos: la certificación internacional de su carbono neutralidad. En un escenario donde la generación de residuos aumenta año a año, la compañía avanza en un esquema de trazabilidad y confiabilidad que respalda la calidad de sus operaciones.
El proceso incluyó la verificación de la huella de carbono en la Ciudad de Buenos Aires (alcances 1 y 2, bajo estándar ISO 14064-1) y la certificación de las reducciones de emisiones generadas en Central Buen Ayre (bajo estándar SCS-108 versión 1.1, alineado al Mecanismo de Desarrollo Limpio de Naciones Unidas).
La clave estuvo en un modelo de circularidad interna: los residuos recolectados por Cliba en la Ciudad se disponen en el Complejo Ambiental Norte III. Allí, la Planta Central Buen Ayre de Tecsan —también parte de Benito Roggio ambiental— aprovecha el biogás para producir energía renovable, evitando emisiones y compensando la propia huella de carbono de Cliba.
En el ámbito de la sustentabilidad, este tipo de iniciativas son conocidas como proyectos de insetting, ya que las reducciones se producen dentro de la propia cadena de valor de la compañía.
“Nuestras operaciones y actividades buscan estar en armonía con las comunidades en donde estamos presentes. Por eso, nuestro compromiso es brindar soluciones ambientales a las ciudades y a sus habitantes, al mismo tiempo que gestionamos nuestras operaciones con coherencia y responsabilidad”, señaló Gabriela Ananía, Gerente de Relaciones Institucionales y Comunicaciones de Benito Roggio ambiental. Y agregó: “La certificación de carbono neutralidad de Cliba en la Ciudad de Buenos Aires es un ejemplo concreto de nuestra forma de trabajar, integrando la sustentabilidad de manera transversal en cada decisión y servicio”.
Reporte de Sustentabilidad y ODS
El reconocimiento se suma al lanzamiento del 7º Reporte de Acciones Sustentables de Benito Roggio ambiental, documento que da cuenta de los avances en la integración de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la estrategia de la compañía. Desde su adhesión al Pacto Global de Naciones Unidas, BRa ha priorizado los ODS vinculados a infraestructura, producción y consumo responsable, energías renovables y acción climática.
Durante 2024, las iniciativas del grupo alcanzaron 14 ODS agrupados en cinco ejes: Ambiente, Capital Humano, Salud y Seguridad, Relaciones con la Comunidad e Integridad y Transparencia.
Entre las acciones más destacadas figuran la 9ª Semana de la Seguridad, con charlas para más de 400 personas sobre seguridad vial; jornadas de prevención de adicciones en el trabajo; y campañas comunitarias de concientización para reducir accidentes en el contacto con recolectores. En materia de salud, se realizaron actividades de prevención y la campaña “Octubre Rosa” sobre cáncer de mama.
El eje ambiental tuvo avances relevantes. A través del Programa Espacios Verdes, Tecsan lleva plantadas más de 17.000 especies en el Complejo Norte III, con el fin de recuperar la flora nativa y mitigar emisiones.
En paralelo, la alianza con la Facultad de Agronomía de la UBA permitió avanzar en proyectos de investigación vinculados al manejo de suelos, vegetación y diseño paisajístico en rellenos sanitarios, fortaleciendo el desarrollo de tecnologías ambientales.
Cliba, por su parte, apostó a la innovación en movilidad sustentable: probó junto a Scania un camión a GNC de la línea Green Efficiency en San Isidro, y revalidó por tercer año consecutivo el Sello Verde otorgado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires por sus buenas prácticas de reciclaje y economía circular en la Base Palermo.
El Programa Basura Cero, con más de una década de trayectoria, sumó resultados concretos: en 2024 se recuperaron más de 314 toneladas de cartón, papel, plásticos, metales y cubiertas, junto con 2,2 toneladas de residuos orgánicos que fueron compostados. Además, se donaron más de 170 equipos, electrodomésticos y materiales de construcción a ONG y actores sociales, promoviendo la reutilización y reduciendo descartes.
Un modelo que evoluciona
La certificación de carbono neutralidad de Cliba se convierte así en un símbolo de la estrategia de Benito Roggio ambiental: integrar la gestión de residuos, la innovación tecnológica y el compromiso social bajo una lógica de circularidad y sostenibilidad.
El desafío, aseguran desde la compañía, es seguir evolucionando en la preservación del ambiente y el aporte a los ODS, en un camino donde la eficiencia, la innovación y la responsabilidad se convierten en pilares de una gestión urbana moderna y sustentable.