Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂: el carpooling reduce la huella del transporte

Transito

En el marco del Día Mundial por la Reducción de las Emisiones de CO₂, que se conmemora cada 28 de enero, el viaje compartido vuelve a posicionarse como una de las herramientas más concretas para disminuir el impacto ambiental del transporte interurbano, uno de los sectores con mayor huella de carbono en Argentina.

Según datos de Viatik, la plataforma de viajes compartidos entre ciudades, desde su creación en 2022 se evitaron más de 336 toneladas de dióxido de carbono, gracias a la ocupación de asientos que, de otro modo, habrían viajado vacíos. La evolución del impacto es significativa: desde 2023, la reducción de emisiones creció más de 12 veces, pasando de 18 toneladas de CO₂ evitadas a más de 220 toneladas en 2025, en línea con la expansión y adopción de la plataforma.

Rutas turísticas: donde el impacto ambiental es mayor

La reducción de emisiones no es uniforme. Las rutas de larga distancia y alto flujo turístico concentran el mayor impacto ambiental positivo, ya que combinan más kilómetros recorridos con una mayor ocupación de asientos.

Desde Viatik destacan que los destinos turísticos explican gran parte de la reducción de CO₂, especialmente durante la temporada alta. Entre las rutas con mayor impacto ambiental positivo se encuentran:

  • Buenos Aires – Mar del Plata: 69,1 toneladas de CO₂ evitadas

  • Buenos Aires – Rosario: 6,52 toneladas

  • Buenos Aires – La Plata: 2,72 toneladas

Menos autos en ruta, menos emisiones en ciudades

El beneficio ambiental del carpooling no se limita únicamente a la reducción de emisiones por viaje. Al compartir traslados, también se reduce la cantidad de vehículos en circulación, tanto en rutas como en accesos y centros urbanos, un factor clave durante los picos de demanda turística.

Cada pasajero que se suma a un auto en circulación evita la necesidad de un vehículo adicional, lo que impacta directamente en:

  • Menor consumo de combustible

  • Menos congestión vial

  • Uso más eficiente de la infraestructura existente

Para dimensionar el impacto, la reducción acumulada de 336 toneladas de CO₂ equivale aproximadamente a las emisiones que generarían 73 autos particulares durante un año, o a los gases emitidos por más de 1.600 vuelos domésticos de corta distancia por pasajero. También representa la absorción anual de CO₂ de unos 16 mil árboles adultos (equivalencias estimativas basadas en promedios internacionales).

Un impacto que crece mes a mes

Al ritmo actual, la comunidad de viajes compartidos evita entre 15 y 20 toneladas de CO₂ por mes, una cifra que continúa en aumento a medida que se suman usuarios y nuevas rutas.

“El impacto ambiental del viaje compartido crece a medida que más personas se suman a esta forma de viajar. Cada asiento ocupado es una emisión que no se genera, y medir ese efecto nos permite dimensionar cómo decisiones cotidianas pueden tener un impacto positivo real. En 2026 vamos a seguir profundizando el seguimiento de estos datos para hacerlos cada vez más visibles”, explica Gonzalo Aszyn, CTO y cofundador de Viatik.

En una fecha que invita a reflexionar sobre el impacto de las decisiones diarias, el transporte aparece como uno de los mayores generadores de emisiones del país. En ese escenario, compartir un viaje deja de ser solo una decisión económica para convertirse en una acción ambiental concreta, capaz de contribuir, desde lo cotidiano, a la reducción de la huella de carbono.