El 80% de los residuos encontrados en las playas bonaerenses son plásticos

basura en playa

De acuerdo con los datos del 8º Censo Provincial de Basura Costera Marina (2025), realizado por la Red Costera Bonaerense (RECOBO), el 78,36% de los residuos relevados en las playas de la provincia de Buenos Aires correspondieron a plásticos, consolidando una tendencia que se mantiene de manera sostenida desde hace años.

El relevamiento se llevó a cabo en 17 localidades y puntos costeros bonaerenses, con la participación de 457 voluntarios y 50 instituciones, y abarcó una superficie total de 172.359 metros cuadrados de playa. En ese marco, se contabilizaron 39.826 residuos, una cifra que permite dimensionar la magnitud del problema ambiental y confirma que los plásticos continúan siendo el principal componente de la basura marina, seguidos por las colillas de cigarrillo, uno de los contaminantes individuales más frecuentes de origen urbano.

Los resultados del censo muestran que los residuos plásticos dominan ampliamente la composición de la basura costera, con impactos directos sobre los ecosistemas marinos y la fauna que habita o utiliza estos ambientes. Dentro de esta categoría, los fragmentos plásticos fueron el ítem más encontrado, al representar el 27,32% del total de los residuos censados. Estos fragmentos provienen de la degradación de objetos plásticos de mayor tamaño que no se biodegradan, sino que se fragmentan progresivamente en piezas cada vez más pequeñas, incluyendo microplásticos, que pueden ser ingeridos por distintas especies e incorporarse a la cadena alimentaria.

En segundo lugar se ubicaron las colillas de cigarrillo, que alcanzaron el 21,34% del total de los residuos. Aunque suelen pasar desapercibidas por su tamaño, constituyen un residuo altamente contaminante: están compuestas principalmente por acetato de celulosa, un tipo de plástico no biodegradable, y durante su degradación liberan nicotina, metales pesados y otros compuestos químicos tóxicos. Estas sustancias afectan la calidad del agua y resultan perjudiciales para la fauna marina, especialmente aves y animales costeros que pueden ingerirlas accidentalmente o verse afectados por su fragmentación en microplásticos.

El censo también registró la presencia de restos de redes, sogas, líneas de pesca y otros desechos vinculados a la actividad pesquera. Este tipo de basura representa un riesgo particular para la fauna marina, ya que puede provocar enmalles, enredos y lesiones, dificultando el desplazamiento y la alimentación de los animales, e incluso comprometiendo su supervivencia. Mamíferos marinos, aves y tortugas pueden quedar atrapados en estos materiales aun cuando ya no están en uso y permanecen abandonados en el ambiente.

“Una gran proporción de los animales marinos que asistimos presenta interacción con residuos de origen antrópico, principalmente plásticos, ya sea por ingestión, enmalles o lesiones asociadas. En el caso de las tortugas marinas, estos residuos representan un problema especialmente grave, ya que suelen confundir bolsas, envoltorios y otros fragmentos plásticos con su alimento natural”, explicó Karina Álvarez, bióloga y responsable de proyectos de conservación de la Fundación Mundo Marino. “En muchos casos, la ingestión de plástico provoca obstrucciones, desnutrición y cuadros clínicos complejos que requieren atención veterinaria especializada. Reducir la cantidad de residuos que llegan al mar es una medida directa de protección para estas especies”, agregó.

Los resultados del censo son consistentes con el balance anual de asistencia de fauna marina recientemente publicado por la Fundación Mundo Marino, que identifica a la desnutrición y la presión humana como las principales causas de ingreso de animales al Centro de Rescate durante 2025. En muchos de esos casos, la presencia de residuos en el ambiente costero —ya sea por ingestión de plásticos, enmalles o degradación del hábitat— aparece como un factor que agrava el estado de los animales y compromete su capacidad de alimentarse y desplazarse con normalidad.

En aves marinas y costeras, la contaminación por basura también puede estar asociada a cuadros de debilidad extrema o parálisis, vinculados a distintos tipos de intoxicación. Una de las más frecuentes es el botulismo aviar, provocado por toxinas bacterianas que se desarrollan en ambientes alterados con acumulación de materia orgánica y residuos. La degradación de playas y humedales, sumada a la presencia de basura urbana, puede favorecer las condiciones para este tipo de episodios y reforzar la urgencia de políticas de prevención, educación ambiental y gestión adecuada de los residuos como herramientas clave para la conservación de los ecosistemas costeros.