Greenpeace desplegó una protesta en el Senado contra la modificación de la Ley de Glaciares
En el inicio de las sesiones extraordinarias del Congreso de la Nación, Greenpeace realizó una intervención directa frente al Senado para advertir sobre los riesgos de modificar la Ley de Glaciares (26.639). Un grupo de activistas recibió a los legisladores con un cartel de dos metros de largo, elevado con globos en la entrada del edificio, que llevaba un mensaje contundente: “Bienvenidos Senadores. No negocien con el agua”.
La acción se desarrolló como respuesta al proyecto de reforma que propone reducir la protección de los glaciares y del ambiente periglacial, delegando en las provincias definiciones técnicas y administrativas que actualmente funcionan como un piso mínimo común de protección ambiental para todo el país.
Desde la organización ambientalista alertaron que avanzar con estos cambios durante sesiones extraordinarias implica tratar una ley clave con plazos acotados y una agenda limitada, sin el debate público, federal y participativo que una decisión de este impacto requiere. En ese sentido, remarcaron que la Ley de Glaciares no necesita modificaciones y que constituye una garantía básica para la protección del agua.
“Las sesiones extraordinarias empiezan con una decisión de fondo: respetar una ley que protege el agua o avanzar en su debilitamiento”, señaló Agostina Rossi Serra, especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina, quien participó de la jornada. “Frente a quienes sostienen que la modificación de la Ley de Glaciares ya es un hecho y no hace falta discutirla, recordamos que se trata de una norma conquistada con una participación social masiva. Por eso, cualquier intento de modificarla debe darse con debate público, transparencia y una escucha real”, agregó.
Además, Greenpeace denunció que una eventual reforma habilitaría el avance de actividades extractivas en zonas actualmente protegidas, que funcionan como reservas estratégicas de agua dulce para más de siete millones de personas.
“Modificar la Ley de Glaciares no es una discusión técnica menor: implica retroceder en compromisos ambientales asumidos por Argentina, fragmentar la protección del agua y debilitar fuertemente una ley que fija una línea de base común para todo el país, todo esto en un contexto de crisis climática alarmante”, sostuvo Rossi Serra. “No hay desarrollo posible si se recortan las bases de protección que garantizan seguridad hídrica y estabilidad para las comunidades y los ecosistemas”, remarcó.
La organización recordó que la Ley de Glaciares es fundamental para preservar los glaciares y el ambiente periglacial, considerados bienes estratégicos para el desarrollo de las comunidades y los ecosistemas.
“Sin glaciares, la vida en el planeta es inviable. Reformar la Ley de Glaciares implicaría una condena al agua de los argentinos”, afirmó Rossi Serra, y concluyó: “Degradar la norma sería ceder a presiones que no representan el interés de la sociedad. Cuidar los glaciares no es frenar el desarrollo: es asegurar la seguridad hídrica necesaria para sostenerlo”.