Medio Oriente: ataques en el estrecho de Ormuz ponen en riesgo el abastecimiento mundial de petróleo
La guerra en Medio Oriente volvió a escalar este miércoles y convirtió al estrecho de Ormuz en uno de los puntos más delicados del sistema energético mundial. Nuevos ataques a embarcaciones, denuncias sobre la colocación de minas navales iraníes y una interrupción casi total del tránsito marítimo agravaron el temor a una crisis de abastecimiento y a una fuerte suba de los precios del petróleo.
En este contexto, el consultor energético Luis Bolomo advirtió en una entrevista televisiva que uno de los países más expuestos a la situación es China. El gigante asiático es el principal comprador del crudo iraní y, además, Asia concentra la mayor parte de los cargamentos que habitualmente atraviesan el estrecho de Ormuz.
Según datos de Reuters, China absorbió más del 80% del petróleo iraní exportado por vía marítima durante 2025, con compras cercanas a 1,38 millones de barriles diarios. La dependencia de estas rutas energéticas vuelve particularmente sensible a Pekín ante cualquier interrupción prolongada del tránsito.
La jornada estuvo marcada por incidentes graves en la zona. Reportes internacionales señalaron que Irán habría colocado alrededor de una docena de minas navales en el estrecho. Además, tres buques fueron alcanzados por proyectiles, entre ellos el tailandés Mayuree Naree, que sufrió un incendio a bordo y daños en la sala de máquinas, con tripulantes desaparecidos. También resultaron impactados el japonés ONE Majesty y el Star Gwyneth, con bandera de Islas Marshall.
El estrecho de Ormuz es una arteria clave del comercio energético global. Antes de la escalada, por allí transitaban cerca de 20 millones de barriles diarios de crudo y combustibles, alrededor del 20% del consumo mundial de líquidos petroleros. Con el agravamiento del conflicto, el tránsito marítimo en la zona cayó cerca del 97% desde el inicio de la crisis a fines de febrero.
Aunque existen rutas alternativas mediante oleoductos en Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, su capacidad es insuficiente para reemplazar el volumen habitual que circula por Ormuz. Por eso, el impacto potencial no se limita al precio del barril: también pone en evidencia la fragilidad de una de las rutas más críticas del comercio energético mundial.