Una apuesta por el empleo sostenible
Por Grupo de Trabajo Empleo Sostenible de Metared S: Irigoitia Romero, Álvaro – UCSF; Marcelo Artime – Univ. Atlántida; Belén Aliciardi – Univ. Austral; Leonardo Cermelo – Univ. Atlántida; Mario Bulloza – USAL y Mileva Chialvo – UCSF. En nuestro país Metared S está a cargo de Esther Vásquez Rectora de la Univ. Nacional de Cuyo y Gabriela Luquez también de Univ. de Cuyo.
¿Qué entendemos por empleo sostenible?
El concepto de empleo sostenible no surge en una fecha precisa, sino que es el resultado de la evolución de distintas corrientes vinculadas al desarrollo sostenible, la justicia laboral y la ecología integral. En términos simples, se refiere a aquellos trabajos que logran un equilibrio entre bienestar social, viabilidad económica y respeto ambiental.
Su importancia radica en que constituye un pilar para sociedades más justas, resilientes e inclusivas, donde las oportunidades laborales no solo buscan rentabilidad, sino también generar impactos positivos en el ambiente y en la cohesión social.
La ONU lo vinculó directamente al ODS 8 (2015), que promueve el “trabajo decente y crecimiento económico inclusivo y sostenible”, mientras que la encíclica Laudato Si’ del Papa Francisco reforzó ese mismo año la necesidad de vincular el empleo digno con el cuidado de la casa común.
Según la OIT, el trabajo decente es aquel que ofrece libertad, equidad, seguridad y dignidad humana. Para ser sostenible, además de estos criterios, el empleo debe garantizar estabilidad a largo plazo, oportunidades de crecimiento profesional y equilibrio entre la vida laboral y personal.
Más allá del “empleo verde”
Muchas veces, el término empleo sostenible se confunde con “empleo verde” o “trabajo decente”. En realidad, los integra, pero va un paso más allá.
Tal como explica la CEPAL (2024), el desarrollo sostenible implica un equilibrio complejo entre economía, ambiente y justicia social. En esa línea, la OIT señala tres pilares centrales para pensar el empleo sostenible:
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Equidad social: derechos laborales y acceso universal.
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Viabilidad económica: productividad con ingresos dignos.
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Sostenibilidad ambiental: reducción del impacto ecológico.
A estos se suman otras dimensiones claves: protección social, estabilidad, participación y adaptación a cambios tecnológicos y sociales, evitando que los trabajadores queden rezagados frente a la automatización o la transición energética.
El panorama en Argentina
En nuestro país, el camino hacia el empleo sostenible enfrenta desafíos estructurales vinculados a la informalidad laboral, la crisis económica y los efectos de la pandemia.
Según la OIT (2023), Argentina necesita políticas activas para:
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Formalizar el empleo.
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Invertir en formación verde.
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Reforzar la articulación público-privada.
En este marco, Argentina forma parte desde 2018 de la iniciativa PAGE (Alianza para la Acción por una Economía Verde) de Naciones Unidas, que busca transformar las economías nacionales hacia un modelo más equitativo, ambientalmente sostenible y generador de trabajo decente.
El aporte de Metared S
Metared S Argentina es una red de universidades públicas y privadas que articula distintos grupos de trabajo en sostenibilidad. El Grupo Empleo Sostenible, activo desde 2023, se propone identificar necesidades del mercado laboral, promover la formación en competencias ESG/ASG y fomentar la creación de empleos sostenibles.
El equipo está coordinado por Álvaro Irigoitia Romero (UCSF) y Marcelo Artime (UAA), con la participación de referentes de universidades como la UCSF, Austral, USAL, Atlántida, UNC, UCU, UAP, UNNE y Siglo 21, entre otras.
En 2024, el grupo organizó el seminario web “Panorama actual sobre empleo sostenible en Argentina y Latinoamérica”, con la participación de especialistas nacionales e internacionales, lo que permitió reunir insumos para futuras acciones.
Resultados y desafíos
Entre los hallazgos más relevantes se destaca que en América Latina y el Caribe existen grandes oportunidades para la formalización “verde”, con beneficios tanto en competitividad empresarial como en reducción de costos.
La OIT-BID estima que la economía verde podría generar 22,5 millones de empleos en sectores como agricultura sostenible, movilidad y producción de alimentos, aunque también se perderían unos 7,5 millones de empleos ligados a actividades de alto impacto ambiental, como la cría intensiva de ganado o la extracción de combustibles fósiles.
En este contexto, las empresas deberán avanzar en políticas laborales sostenibles:
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Teletrabajo.
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Salarios dignos.
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Conciliación entre vida laboral y personal.
Estas medidas, además de mejorar la calidad de vida de los trabajadores, tienen impactos positivos en la reducción de emisiones de CO₂.
Próximos pasos
El Grupo de Trabajo de Empleo Sostenible de Metared S ya inició el diseño de un relevamiento nacional que permitirá medir el estado actual del empleo sostenible en Argentina, con resultados esperados para fines de 2025.
El estudio analizará:
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Sectores productivos con mayor potencial.
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Impactos de la transición digital y ambiental.
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Principales barreras para la adopción de prácticas sostenibles en empresas.
Además, se prevé la creación de espacios de diálogo con actores clave del sector privado, la academia y organismos públicos, con el objetivo de generar propuestas conjuntas que impulsen un modelo laboral más justo, resiliente y ambientalmente responsable.