Lanzan una red de monitoreo para medir en tiempo real el impacto de los incendios en el Delta del Paraná
El Proyecto Aire Limpio, impulsado por Sustentabilidad Sin Fronteras junto con autoridades ambientales de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe, instalará 30 monitores de calidad del aire en zonas pobladas afectadas por el humo. La iniciativa fue seleccionada entre más de 400 propuestas de todo el mundo por la Universidad de Chicago.
Una nueva red de monitoreo de calidad del aire permitirá medir en tiempo real el impacto de los incendios y las quemas de biomasa sobre las comunidades del Delta del Paraná. El proyecto contempla la instalación de 30 dispositivos de bajo costo en zonas pobladas de Buenos Aires, Entre Ríos y Santa Fe.
La iniciativa, denominada Proyecto Aire Limpio, es impulsada por el área de Clima y Salud de Sustentabilidad Sin Fronteras (SSF) en articulación con las autoridades ambientales de las tres provincias.
El proyecto fue seleccionado y respaldado económicamente por el Air Quality Fund del Energy Policy Institute (EPIC) de la Universidad de Chicago, entre más de 400 postulaciones provenientes de distintos países.
La cuenca del Paraná comprende unos 14.000 kilómetros cuadrados y alberga a aproximadamente 2,3 millones de personas. En este territorio, los incendios y las quemas de biomasa pueden generar importantes niveles de contaminación atmosférica, mientras que actualmente existe información técnica limitada para dimensionar sus efectos sobre la salud de las poblaciones expuestas.
Monitoreo en tiempo real y datos abiertos
Durante 18 meses, los equipos medirán material particulado fino y aerosoles, con información georreferenciada y transmisión de datos en tiempo real.
El objetivo es generar evidencia científica que permita conocer con mayor precisión cómo se comporta la contaminación producida por el humo de los incendios y cuál es su alcance sobre las comunidades.
“Haber sido elegidos entre más de 400 propuestas de todo el mundo nos llena de orgullo y demuestra la solidez del trabajo que venimos haciendo”, señaló el Dr. Damián Markov, líder del área de Clima y Salud de Sustentabilidad Sin Fronteras.
El especialista destacó además la necesidad de abordar el problema de manera coordinada entre las provincias: “El humo de las quemas no se frena en los límites provinciales y podría estar impactando directamente en la salud de miles de familias”.
Markov remarcó que el despliegue interprovincial del proyecto constituye un paso relevante para mejorar el conocimiento sobre la calidad del aire en la región y valoró también la participación de organizaciones de países vecinos como Brasil, Bolivia y Paraguay.
Información para prevenir y mejorar la respuesta sanitaria
Los datos obtenidos por la red tendrán diferentes aplicaciones. Entre los principales objetivos se encuentran fortalecer la preparación del personal médico y capacitar a actores locales, además de aportar información para el desarrollo de sistemas de alerta temprana ante episodios de alta contaminación.
Otro de los propósitos es contribuir a la discusión y actualización de la normativa nacional de calidad del aire, cuya regulación vigente data de 1973.
La información será transmitida de manera abierta, lo que permitirá contar con una base de datos para investigadores, autoridades y otros actores interesados en conocer la evolución de la contaminación atmosférica en la región.
Hacia una red federal de calidad del aire
El despliegue en el Delta del Paraná se suma a otros dispositivos de monitoreo que Sustentabilidad Sin Fronteras ya tiene instalados en Córdoba, Neuquén, Jujuy y La Pampa.
De esta manera, el proyecto busca contribuir a la construcción progresiva de una red federal de monitoreo de calidad del aire que permita ampliar la información disponible sobre contaminación atmosférica en distintas regiones de la Argentina.
La iniciativa también pone el foco en la relación entre ambiente y salud. Frente a un escenario de eventos climáticos más intensos y frecuentes, el proyecto plantea la articulación entre gobiernos provinciales, organizaciones de la sociedad civil, evidencia científica y tecnologías de monitoreo accesibles como herramientas para anticipar riesgos y mejorar la protección de las comunidades.
