Misiones modificó la normativa sobre el uso de glifosato y reabrió el debate en la producción yerbatera

Glifosato

La nueva legislación eliminó la prohibición específica que regía sobre el herbicida y lo incorporó nuevamente al régimen general de fitosanitarios. El INYM aclaró que el cambio no implica que la yerba mate comercializada contenga residuos de glifosato.

La modificación de la normativa sobre el uso de glifosato en Misiones volvió a poner en el centro de la discusión a la producción de yerba mate. La reforma eliminó la prohibición específica que regía en la provincia y puso fin al esquema de transición establecido en los últimos años, mientras que desde el Instituto Nacional de la Yerba Mate (INYM) remarcaron que el cambio no supone una autorización para utilizar el herbicida sin controles.

La nueva regulación establece que el glifosato vuelve a quedar alcanzado por el régimen general aplicable a los productos fitosanitarios. En consecuencia, su utilización continúa sujeta a las exigencias ambientales y sanitarias vigentes.

El INYM precisó que todos los fitosanitarios utilizados en la producción agrícola deben contar con registro y autorización del SENASA, además de cumplir con las indicaciones correspondientes para cada cultivo y las instrucciones establecidas en el marbete.

El camino hacia la reforma

La discusión sobre el uso del glifosato en Misiones se inició con la legislación de promoción de bioinsumos y el establecimiento de un proceso de sustitución gradual del herbicida.

Durante 2024, la provincia dispuso medidas destinadas a avanzar en la transición hacia alternativas al glifosato, con el objetivo declarado de reducir los efectos asociados al uso de agroquímicos y promover métodos de manejo considerados más amigables con el ambiente.

El nuevo escenario modificó ese esquema y volvió a encuadrar al producto dentro de las normas generales para fitosanitarios.

Entre los argumentos vinculados con el cambio aparecen las dificultades que enfrentaban determinados productores para sustituir el herbicida, especialmente por los costos asociados a otras alternativas de control de malezas, que pueden requerir una mayor utilización de mano de obra, combustible y maquinaria.

Qué dice el INYM sobre la yerba mate

Ante la repercusión de la modificación normativa, el INYM difundió precisiones para evitar que el cambio sea interpretado como una evidencia de contaminación de la yerba mate.

El organismo explicó que el glifosato no se aplica sobre la planta de yerba mate como tratamiento general del cultivo. En los casos en que se utiliza para controlar malezas, la aplicación debe realizarse de manera dirigida, evitando el contacto con hojas, brotes y tallos verdes.

El manejo de las malezas también puede realizarse mediante métodos manuales y mecánicos, el mantenimiento de cubiertas verdes y otras estrategias agronómicas, además del control químico localizado.

El Instituto subrayó que la modificación de la legislación provincial no constituye evidencia de que la yerba mate elaborada y comercializada contenga residuos de glifosato. Para determinar la presencia del compuesto son necesarios análisis de laboratorio, trazabilidad de las muestras y criterios oficiales de evaluación.

Producción, ambiente y mercados

La reforma reavivó, al mismo tiempo, el debate sobre las condiciones en las que se produce la yerba mate en la principal región yerbatera del país.

Uno de los ejes de la discusión está relacionado con los costos productivos. Los sectores que utilizan herramientas químicas para el control de malezas plantean que su reemplazo puede incrementar los costos de producción y las necesidades de trabajo en las chacras.

En el otro extremo del debate aparecen las preocupaciones vinculadas con la exposición de trabajadores rurales, el impacto ambiental y la posibilidad de que determinados mercados internacionales incrementen sus exigencias respecto del uso de agroquímicos.

También se plantea la cuestión de la deriva de productos fitosanitarios entre establecimientos cercanos y sus posibles efectos sobre otros cultivos y el ambiente, un aspecto que forma parte de las discusiones sobre las prácticas agrícolas en la región.

Un debate que continúa

La modificación de la normativa no elimina las obligaciones nacionales sobre el uso de fitosanitarios. Según el INYM, antes de aplicar un producto deben verificarse su inscripción vigente ante el SENASA, la autorización específica para el cultivo y las indicaciones establecidas en el marbete.

El organismo también señaló que trabaja mediante su Servicio de Extensión Yerbatero en la promoción de prácticas de manejo integral y sustentable, con el objetivo de reducir progresivamente la dependencia de insumos externos y fomentar alternativas basadas en los recursos disponibles en las propias chacras.

De esta manera, el nuevo escenario vuelve a poner en discusión el equilibrio entre costos y productividad, condiciones laborales, cuidado ambiental e inocuidad de los alimentos, mientras la producción yerbatera busca sostener su competitividad frente a las demandas del mercado interno y de los destinos internacionales.