Capacitar para salvar vidas: el rol de las empresas en la construcción de una cultura preventiva
Por Sergio Felice, jefe de Seguridad y Medio Ambiente de Camuzzi y presidente de Argentina Reanima
Construir una cultura de prevención es uno de los grandes desafíos que enfrentan las empresas y organizaciones. Implica incorporar hábitos seguros, promover el cuidado de la salud y, fundamentalmente, preparar a las personas para actuar ante situaciones de emergencia. Porque prevenir no significa únicamente reducir riesgos, sino también contar con los conocimientos necesarios para responder cuando cada minuto puede marcar la diferencia.
La prevención y la preparación son conceptos inseparables. Los hábitos saludables, la actividad física y los controles médicos contribuyen a reducir los riesgos cardiovasculares, pero las emergencias pueden ocurrir en cualquier momento y lugar. Frente a una muerte súbita, saber reconocer la situación, activar el sistema de emergencias, iniciar maniobras de Reanimación Cardiopulmonar (RCP) y utilizar un Desfibrilador Externo Automático (DEA) puede resultar decisivo.
Capacitarse no significa convertirse en un profesional de la salud, sino adquirir herramientas para intervenir de manera segura y sostener la vida hasta la llegada de la asistencia médica. Es un conocimiento que todos podemos incorporar y que puede ser necesario tanto en el trabajo como en nuestros hogares, clubes, escuelas o espacios públicos.
En este camino, las empresas tienen una oportunidad y una responsabilidad particularmente relevantes. Por su alcance, capacidad de organización y contacto cotidiano con las personas, constituyen espacios estratégicos para promover conocimientos que trascienden sus propias actividades. Cada trabajador capacitado puede convertirse en un multiplicador dentro de su familia y su comunidad.
La capacitación en RCP y el uso del DEA deben formar parte de una mirada más amplia sobre la prevención. También es importante preparar a las personas para reconocer otros riesgos, como las intoxicaciones por monóxido de carbono, y comprender cómo actuar sin exponerse ni generar nuevas víctimas. En cualquier emergencia, la información y el entrenamiento son fundamentales para tomar decisiones adecuadas.
La experiencia demuestra, además, el valor de articular esfuerzos entre empresas, municipios e instituciones de la sociedad civil. Las jornadas abiertas, las capacitaciones comunitarias y las actividades que involucran a trabajadores y familias permiten ampliar el alcance de estas iniciativas y transformar conocimientos individuales en capacidades colectivas.
Desde Argentina Reanima trabajamos para impulsar esa construcción, promoviendo la capacitación masiva en RCP, el acceso a desfibriladores y la difusión de la Ley 27.159 de Muerte Súbita y Sistema de Prevención Integral. Sin embargo, el desafío no es solamente normativo o técnico: es fundamentalmente cultural. Contar con legislación y equipamiento es indispensable, pero también lo es lograr que cada vez más personas sepan cómo actuar.
Las organizaciones que incorporan la prevención como un valor permanente comprenden que la seguridad no termina en sus instalaciones ni se limita al cumplimiento de una obligación. Es una inversión en las personas y en la comunidad, cuyos beneficios se extienden mucho más allá del ámbito laboral.
Construir una sociedad mejor preparada requiere del compromiso de todos: empresas, instituciones, docentes, familias y ciudadanos. Porque una persona capacitada puede salvar una vida, pero también inspirar a muchas otras a prepararse.
En Argentina Reanima lo resumimos en una frase que expresa nuestro compromiso: “Solo bajamos los brazos para hacer RCP”.