Glencore proyecta iniciar Agua Rica en 2032 y consolida una estrategia de inversión cuprífera en Argentina
Glencore prevé poner en marcha el proyecto cuprífero Agua Rica, en Catamarca, hacia 2032, como parte de una estrategia de desarrollo escalonado de sus principales activos mineros en Argentina. La iniciativa forma parte del portafolio de cobre que la compañía impulsa en el país y se complementa con la reactivación de Bajo La Alumbrera y el avance del proyecto El Pachón, en la provincia de San Juan.
La hoja de ruta de la empresa apunta a aprovechar infraestructura existente, experiencia operativa, capital humano y cadenas de proveedores a medida que los distintos proyectos avanzan en sus etapas de desarrollo. Según explicó el CEO de Glencore Argentina, Martín Pérez de Solay, el objetivo es construir una secuencia de inversiones que permita maximizar eficiencias y acelerar la puesta en marcha de nuevas operaciones.
En este esquema, la reactivación de Bajo La Alumbrera constituye el primer paso. La compañía trabaja con la meta de retomar la producción durante 2028, utilizando la infraestructura ya instalada en Catamarca como base para futuros desarrollos.
Posteriormente, Agua Rica se convertiría en el siguiente gran proyecto de la estrategia. La iniciativa demandaría inversiones cercanas a los USD 4.000 millones y podría beneficiarse de gran parte de la infraestructura y las capacidades operativas existentes en la región, reduciendo tiempos y costos de desarrollo.
En paralelo, Glencore continúa avanzando con El Pachón, considerado uno de los mayores proyectos de cobre sin desarrollar de Argentina. Tanto Agua Rica como El Pachón fueron presentados por la compañía al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), con una inversión conjunta estimada en USD 13.500 millones durante la próxima década.
La empresa considera que el desarrollo de ambos proyectos podría posicionar a Argentina como un actor de peso en el mercado global del cobre, un mineral cuya demanda se encuentra en crecimiento debido a la transición energética, la electrificación del transporte y el avance de nuevas tecnologías.
Las proyecciones de Glencore indican que sus operaciones podrían alcanzar una producción cercana al millón de toneladas anuales de cobre en el país dentro de los próximos 10 a 15 años. Sin embargo, el cumplimiento de estos objetivos dependerá de la obtención de las aprobaciones regulatorias, ambientales y financieras necesarias para cada emprendimiento.
Desde la compañía destacan que la estrategia de desarrollo progresivo permitirá reutilizar capacidades técnicas, experiencia operativa y redes de proveedores entre los distintos proyectos, optimizando recursos y potenciando el impacto económico de las inversiones previstas para el sector minero argentino.