Greenpeace advierte sobre un escenario de “ecocidio” y exige acción climática urgente en el «Dia del Ambiente»
En vísperas del Día Mundial del Ambiente, que se conmemora cada 5 de junio, la organización ambientalista Greenpeace lanzó una fuerte advertencia sobre el agravamiento de la crisis climática y ambiental tanto a nivel global como en Argentina, y cuestionó la falta de respuestas políticas frente a los crecientes impactos del cambio climático.
La entidad sostuvo que los últimos cinco años fueron los más cálidos desde que existen registros y señaló que fenómenos como el retroceso de glaciares, la pérdida de masa de hielo en la Antártida y el Ártico, las olas de calor extremas, inundaciones, tifones y el blanqueamiento masivo de corales reflejan el avance de una crisis impulsada por la actividad humana.
“No estamos ante una crisis del futuro; estamos viviéndola en tiempo real. Los últimos años han consolidado una tendencia devastadora: récords de temperatura, incendios que borran ecosistemas enteros y una alarmante desidia política”, afirmó Matías Arrigazzi, biólogo y especialista en biodiversidad de Greenpeace Argentina.
Una radiografía ambiental de Argentina
La organización presentó un panorama crítico de la situación ambiental del país, al que calificó como una muestra de cómo la falta de controles, los recortes presupuestarios y la presión de distintos intereses económicos afectan ecosistemas estratégicos y ponen en riesgo la biodiversidad.
Entre los principales focos de preocupación mencionó la deforestación en el Gran Chaco, donde el avance de la frontera agropecuaria continúa reduciendo la superficie de bosque nativo. A ello sumó el caso de Lomas de Olmedo, en la provincia de Salta, donde un pozo petrolero abandonado estaría generando emisiones de gases y contaminación de aguas subterráneas, con impactos sobre la fauna, el ganado y las comunidades locales.
Otro de los puntos señalados fue el debate en torno a la Ley de Glaciares. Greenpeace advirtió sobre iniciativas legislativas que buscan modificar la normativa y reducir áreas protegidas, lo que —según la organización— facilitaría el desarrollo de proyectos mineros en zonas consideradas reservas estratégicas de agua dulce.
Incendios, humedales y biodiversidad amenazada
La Patagonia también aparece entre las regiones más afectadas. Según la organización, la temporada de incendios forestales 2025-2026 fue una de las más severas de las últimas décadas, con impactos sobre áreas protegidas como el Parque Nacional Los Alerces y el Parque Nacional Los Glaciares.
Greenpeace vinculó esta situación con la reducción de recursos destinados a la Administración de Parques Nacionales y al sistema de manejo del fuego, advirtiendo que la falta de inversión podría agravar un problema que se repite cada año.
En el litoral argentino, la organización destacó la persistente crisis hídrica asociada a la histórica bajante del Río Paraná, fenómeno que afectó a los humedales y favoreció incendios recurrentes tanto en el Delta del Paraná como en los Esteros del Iberá.
A su vez, denunció episodios de contaminación industrial, entre ellos la explosión ocurrida en 2024 en una planta de la empresa Atanor en la ciudad de San Nicolás de los Arroyos, que provocó la dispersión de sustancias químicas y gases tóxicos en zonas urbanas cercanas.
Especies en riesgo
La organización también alertó sobre el deterioro de hábitats naturales y sus consecuencias para la fauna argentina. Entre las especies más afectadas mencionó al Yaguareté, cuya supervivencia en el norte del país depende de la conservación de los bosques nativos.
Asimismo, destacó las amenazas que enfrentan el Aguará guazú, el Ciervo de los pantanos y diversas especies marinas cuyos corredores biológicos se ven alterados por actividades industriales en el Mar Argentino.
En la región andino-patagónica, los incendios forestales ponen en riesgo poblaciones de Huemul y Pudú, además de afectar ecosistemas de alto valor ecológico.
“La acción climática debe ser ahora”
Desde Greenpeace remarcaron que existen herramientas para enfrentar la crisis ambiental, pero consideran que falta voluntad política para aplicarlas de manera efectiva. Entre las prioridades mencionaron la protección de ecosistemas, la restauración ambiental, el fortalecimiento de las políticas públicas y la incorporación de evidencia científica en la toma de decisiones.
“El Día del Ambiente no es una fecha para celebrar; es un día de lucha. No tenemos tiempo para perder en discursos verdes mientras el planeta se quema y se degrada a un ritmo alarmante. La acción climática debe ser ahora”, concluyó Arrigazzi.
La organización insistió en que la crisis climática ya no es una amenaza futura, sino una realidad que afecta de manera directa a los ecosistemas, las economías regionales y las comunidades de todo el país.