Luján cerró definitivamente el basural a cielo abierto después de más de 50 años
La Municipalidad de Luján anunció el cierre definitivo del basural a cielo abierto que funcionó durante más de cinco décadas en ese distrito bonaerense y que llegó a ser considerado uno de los vertederos de residuos más grandes de la Argentina.
La medida se concretó a partir de una reorganización operativa del sistema de gestión de residuos, que permite trasladar directamente el 100% de los residuos domiciliarios generados en el distrito hacia la Coordinación Ecológica Área Metropolitana Sociedad del Estado (CEAMSE) para su disposición final.
El histórico basural llegó a registrar un ingreso superior a las 120 toneladas diarias de residuos, convirtiéndose durante décadas en una fuente de impactos ambientales y sociales para las comunidades cercanas.
El intendente de Luján, Leonardo Boto, confirmó el cierre y explicó que la decisión contempla el cese de las operaciones en el predio, el control estricto de los accesos y la vigilancia perimetral para evitar nuevos vuelcos.
“Fueron sesenta años de dolor, de barrios llenos de humo, de enfermedades, de gente que perdió la vida por el humo del basural, o vivieron de manera indigente”, sostuvo Boto durante la apertura de sesiones del Concejo Deliberante local.
CEAMSE, destino final de los residuos
Con el nuevo esquema, los residuos domiciliarios de Luján serán trasladados a CEAMSE, empresa pública interjurisdiccional creada por los gobiernos de la provincia de Buenos Aires y de la Ciudad de Buenos Aires para desarrollar soluciones vinculadas con la gestión integral de los residuos sólidos urbanos.
CEAMSE tiene entre sus principales funciones la transferencia, transporte, tratamiento y disposición final de los residuos generados en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA) y otros municipios que utilizan sus instalaciones.
Uno de los principales componentes de su infraestructura son los Complejos Ambientales, donde se reciben los residuos para su tratamiento y disposición final bajo sistemas de ingeniería destinados a reducir los impactos ambientales asociados a los rellenos sanitarios.
El modelo de disposición final controlada permite reemplazar los tradicionales basurales a cielo abierto por instalaciones con mayores niveles de control sobre aspectos como la impermeabilización de los módulos, la captación y tratamiento de líquidos lixiviados y la gestión de los gases generados por la descomposición de los residuos.
En este sentido, el envío de los residuos de Luján a CEAMSE implica un cambio sustancial respecto del funcionamiento histórico del basural local, al incorporar los residuos a un sistema de gestión y disposición final bajo condiciones ambientales y operativas controladas.
El desafío de recuperar materiales
El cierre del basural representa un cambio en el esquema de disposición final de los residuos urbanos del municipio, pero también plantea el desafío de avanzar hacia una gestión integral que priorice la reducción, reutilización, reciclaje y valorización de los residuos antes de su disposición final.
En ese marco, meses atrás las autoridades municipales, junto con el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, y la ministra de Ambiente bonaerense, Daniela Vilar, habían inaugurado el Centro de Reciclado “Manuel Belgrano”, ubicado en Belgrano 1250.
En ese espacio funciona la cooperativa de reciclado Cielo Abierto Tres Estrellas, que desarrolla tareas vinculadas con la recuperación y clasificación de materiales reciclables.
La articulación entre la recuperación de materiales en origen, los sistemas de reciclado y una disposición final adecuada constituye uno de los principales desafíos para los municipios que buscan avanzar hacia modelos de gestión integral de residuos sólidos urbanos.
Para Luján, el cierre del histórico basural marca el final de una etapa que se extendió durante más de medio siglo y el inicio de un nuevo esquema basado en el traslado de los residuos domiciliarios a CEAMSE, junto con el fortalecimiento de las políticas de recuperación y reciclaje.
El próximo desafío será consolidar este modelo, incrementar progresivamente la cantidad de materiales recuperados y garantizar el control permanente del predio cerrado para evitar nuevos vuelcos clandestinos.