YPF avanza con un plan de remediación de pasivos ambientales en dos áreas clave de Neuquén

Hernandez

La petrolera estatal YPF se prepara para presentar en los próximos días un ambicioso plan de remediación ambiental en los yacimientos Chihuido de la Sierra Negra y Puesto Hernández, dos campos convencionales ubicados en el norte de la provincia de Neuquén que fueron durante décadas pilares de su producción.

El proyecto, que está siendo ultimado en conjunto con el Ministerio de Energía provincial que conduce Gustavo Medele, contempla el abandono de hasta 2000 pozos petroleros, además del desmantelamiento de instalaciones de superficie como baterías, tanques de almacenamiento y cañerías. Se trata de áreas maduras que atraviesan un marcado declino productivo y que hoy presentan altos costos operativos.

Ambos bloques, que impulsaron el desarrollo hidrocarburífero de la zona de Rincón de los Sauces en las décadas del ’80 y ’90, quedaron fuera del Proyecto Andes —la iniciativa con la que la compañía transfirió más de 50 áreas convencionales— debido a la carga de pasivos ambientales y a un lifting cost que supera los 40 dólares por barril.

La estrategia de la empresa liderada por Horacio Marín apunta ahora a revertir estas concesiones a la provincia, cuyo vencimiento está previsto para 2027. Sin embargo, para avanzar en ese proceso será necesario cerrar previamente un acuerdo sobre el alcance del plan de remediación y abandono de pozos.

Según fuentes provinciales, el entendimiento en negociación contempla incluso la posibilidad de extender las concesiones bajo una nueva figura legal que permita a la compañía continuar operando durante varios años más, exclusivamente para completar las tareas de cierre y saneamiento ambiental. “Hay alrededor de 2000 pozos en condiciones de ser abandonados y se evalúa otorgar una extensión acorde al tiempo que demande ese proceso”, señalaron.

Desde la provincia reconocen que no existe urgencia para acelerar los plazos. “La inversión que requiere el abandono de pozos compite con los recursos destinados a nuevos desarrollos en Vaca Muerta”, indicaron, en referencia al principal polo de crecimiento de la industria.

Los costos del plan son significativos. El abandono de cada pozo implica una inversión estimada de entre 100.000 y 150.000 dólares, lo que eleva el monto total por encima de los 250 millones de dólares solo para el cierre de pozos. A eso se suma el desmantelamiento de infraestructura, lo que amplía aún más la magnitud del desembolso.

En este contexto, el gobierno neuquino se muestra dispuesto a otorgar plazos amplios para facilitar la ejecución del plan, incluso de hasta una década si fuera necesario. No obstante, dentro de la compañía consideran que extender el proceso por tanto tiempo podría no ser eficiente, en un escenario internacional donde comienzan a explorarse alternativas de reutilización de pozos en declino.

El acuerdo también requerirá de la participación del sindicato petrolero que lidera Marcelo Rucci, un actor clave en la dinámica del sector en la región.

Una vez completado el proceso de remediación, la provincia no descarta relanzar las áreas bajo un nuevo esquema licitatorio, aunque por el momento no hay apuro en avanzar en una futura reconcesión. El foco está puesto, por ahora, en resolver uno de los mayores pasivos ambientales históricos de la industria hidrocarburífera neuquina.