Caputo pone el foco en el impacto local del RIGI: compras, empleo y proveedores argentinos

Luis Caputo

La reunión que el ministro de Economía, Luis Caputo, mantuvo con José Morea, de Vicuña; Martín Pérez de Solay, de Glencore; y José Ignacio Costa, de Rio Tinto, dejó una señal que excede la fotografía oficial: el Gobierno busca que los proyectos alcanzados por el Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI) tengan un impacto cada vez mayor sobre la economía argentina.

El planteo oficial apunta a que las empresas beneficiarias de las ventajas fiscales, aduaneras y cambiarias del régimen no se limiten a ejecutar sus inversiones, sino que también generen compras a proveedores locales, empleo y nuevas capacidades industriales dentro del país.

El RIGI establece un piso del 20% de compras a proveedores locales para los proyectos alcanzados. Sin embargo, el objetivo que transmitió Caputo es que las compañías vayan más allá de ese mínimo y profundicen su vinculación con empresas argentinas.

Durante el encuentro, el ministro sostuvo que el 86% de lo invertido por los proyectos está destinado a empresas nacionales y que las inversiones ya movilizaron a más de 1.200 proveedores.

El dato, de todos modos, requiere mayor apertura para dimensionar su alcance. Hasta el momento no se informó públicamente con qué universo de inversiones se construyó ese 86%, cuánto corresponde a compromisos asumidos y cuánto a compras efectivamente ejecutadas, ni cómo se distribuye el impacto entre las distintas provincias.

El seguimiento de las carpetas aprobadas por el RIGI forma parte de la agenda del equipo económico, que monitorea periódicamente la evolución de los proyectos. La expectativa oficial es que ese proceso de inversiones tenga un mayor efecto sobre el entramado productivo local, especialmente en un contexto en el que algunas de las grandes iniciativas anunciadas conviven con importaciones de montos significativos.

Rondas de negocios para conectar inversiones y proveedores

En ese marco, Caputo anunció que el 29 de octubre comenzará en Rosario una serie de Rondas de Negocios RIGI, destinadas a vincular a los grandes inversores con fabricantes y prestadores argentinos.

La iniciativa busca que las empresas nacionales puedan conocer con anticipación los cronogramas de contratación de los grandes proyectos y, a partir de esa información, prepararse para competir por contratos, generar asociaciones y ampliar su capacidad de respuesta.

La propuesta apunta así a transformar el volumen de inversiones previsto bajo el RIGI en oportunidades concretas para proveedores locales, particularmente en sectores vinculados con la minería, la energía y las grandes obras de infraestructura.

El mensaje fue reforzado posteriormente por José Morea, country director de Vicuña. El ejecutivo señaló que la compañía acompañará las rondas nacionales y recordó que el proyecto ya utiliza desde el año pasado este mecanismo de vinculación en sus principales procesos de licitación.

Según explicó Morea, en algunos de esos procesos llegaron a presentarse hasta seis consorcios con participación sanjuanina.

Como ejemplo, mencionó el Corredor Norte, donde la unión de Construmin, Contreras y BBC, surgida de esas instancias de vinculación, obtuvo los tramos A1 y A2, que comprenden 64 kilómetros de una obra vial de alta complejidad.

El caso es presentado como una muestra del tipo de articulación que el Gobierno busca ampliar: que los grandes proyectos de inversión puedan incorporar empresas argentinas a sus cadenas de contratación y que, a partir de esa demanda, se desarrollen nuevas capacidades productivas.

La discusión sobre el impacto local del RIGI queda así planteada en una nueva etapa. Mientras el Gobierno busca mostrar que el régimen ya está generando actividad para empresas nacionales, el desafío será profundizar la información disponible sobre compras efectivamente realizadas, proveedores involucrados, distribución territorial y empleo generado, para medir cuánto de las inversiones anunciadas se traduce en actividad dentro de la Argentina.