El cierre del basural de Puente de Hierro impulsa la formalización de recuperadores urbanos en Mendoza

Cierre Basural Guaymallen

El cierre del basural de Puente de Hierro, en Mendoza, marcó un punto de inflexión para cientos de recuperadores urbanos que durante años trabajaron en condiciones precarias e insalubres. Gracias a un proceso de reconversión impulsado por el programa Recuperadores —desarrollado por Fundación Avina, Danone y CCU Argentina—, muchos de ellos hoy forman parte de un sistema formal de reciclaje, con mejores condiciones laborales, reconocimiento social y nuevas oportunidades de desarrollo.

La iniciativa permitió que trabajadores que antes recolectaban materiales durante la madrugada, expuestos a residuos peligrosos y sin protección adecuada, pudieran integrarse a cooperativas organizadas dedicadas a tareas de clasificación, recuperación de materiales y promoción ambiental.

El objetivo central del programa fue garantizar que el cierre del basural no significara la pérdida del sustento económico de cientos de familias, sino una oportunidad para profesionalizar el trabajo verde y fortalecer la economía circular inclusiva.

A través de capacitaciones, asistencia técnica y nuevas dinámicas de organización, recicladores de base comenzaron a incorporarse a esquemas cooperativos más seguros y estructurados. En este proceso, el Municipio de Guaymallén tuvo un rol clave al aportar infraestructura, logística y herramientas para acompañar la transición laboral de los recuperadores urbanos.

“El reciclaje no puede pensarse sin las personas que hacen posible que ese circuito funcione todos los días. La circularidad sólo puede consolidarse si incorpora una mirada social que reconozca y visibilice el trabajo de los recuperadores urbanos”, señaló Juan Pablo Barrale, gerente de Asuntos Corporativos de CCU Argentina.

Por su parte, Diego Buranello, director de Asuntos Corporativos de Danone Cono Sur, destacó que “promover el reciclaje es una prioridad y este programa demuestra que es posible hacerlo integrando una mirada social y ambiental. Formalizar el trabajo de los recuperadores urbanos y fortalecer sus oportunidades permite avanzar hacia modelos más sostenibles e inclusivos”.

Desde Fundación Avina también remarcaron el impacto social del proceso. “La inclusión de los recuperadores urbanos en sistemas formales de reciclaje genera un impacto que va más allá de lo ambiental: transforma las condiciones de trabajo, fortalece el reconocimiento social y abre nuevas oportunidades para las familias”, señalaron.

Más participación comunitaria y separación en origen

Además de mejorar las condiciones laborales, el proceso fortaleció el vínculo con la comunidad. A través de campañas de promoción ambiental y acciones de separación en origen, vecinos y comercios comenzaron a participar de manera más activa en los circuitos de reciclaje, favoreciendo la recuperación de materiales y el reconocimiento del trabajo de los recuperadores urbanos.

Uno de los testimonios que refleja esta transformación es el de Carla Lucero, promotora ambiental e integrante de una de las cooperativas acompañadas por el programa. Lucero trabajó desde muy joven en el basural de Puente de Hierro junto a su familia y hoy integra un esquema formal de reciclaje.

“Hoy la gente reconoce mucho más nuestro trabajo. Tenemos horarios, elementos de protección y mejores condiciones laborales. Es más digno, más seguro y también me permitió tener más tiempo para mi familia”, expresó.

Actualmente, Lucero desarrolla tareas de promoción ambiental y trabaja junto a vecinos para fortalecer la separación en origen y mejorar la recuperación de materiales reciclables.

Con este modelo, Mendoza avanza hacia un esquema de gestión de residuos más inclusivo, donde el desarrollo ambiental y la integración social se consolidan como pilares de una transición sostenible.