Juan Martín Bulgheroni: “Argentina pasó de la escasez a la abundancia y el desafío es exportar el gas”
El vicepresidente de Transformación Digital Upstream de Pan American Energy, Juan Martín Bulgheroni, aseguró que la industria energética argentina atraviesa un cambio de paradigma: dejó atrás la etapa de escasez y enfrenta ahora el desafío de monetizar su abundancia de recursos.
Durante su exposición en el AmCham Summit 2026, el ejecutivo destacó que el abastecimiento interno de gas está prácticamente resuelto, lo que obliga a repensar la estrategia del sector con foco en la exportación.
“Pasamos de la falta, o de ver cómo completamos la demanda, a una abundancia de gas”, afirmó Bulgheroni. En ese sentido, advirtió que el desarrollo de proyectos exportadores será clave para capitalizar ese potencial: “Si no desarrollamos proyectos exportadores no vamos a poder poner en valor el gas para el país”.
El rol clave del GNL y los proyectos en marcha
El directivo subrayó especialmente la oportunidad que representa el gas natural licuado (GNL), con iniciativas como la de Southern Energy, consorcio liderado por PAE junto a Golar LNG, YPF, Pampa Energía y Harbour Energy.
Estos desarrollos apuntan a posicionar a Argentina como un proveedor relevante de energía en el mercado internacional, en un contexto global de creciente demanda de fuentes más limpias y flexibles.
“El fuerte en Argentina está en el gas licuado”, remarcó Bulgheroni, al destacar el potencial de esta tecnología para abrir nuevos mercados y generar divisas.
Vaca Muerta, el motor de la nueva etapa
El ejecutivo también puso el foco en la magnitud de los recursos disponibles en Vaca Muerta, cuya producción de gas —según indicó— equivale a seis veces el consumo proyectado del país para los próximos 20 años.
En ese escenario, las exportaciones regionales actuales, estimadas en alrededor de 10 millones de metros cúbicos diarios, podrían duplicarse o incluso triplicarse en los próximos años.
Para Bulgheroni, el desafío central ya no es garantizar el suministro interno, sino construir la infraestructura y los mercados necesarios para transformar ese excedente en valor económico. En otras palabras, convertir la abundancia energética en una plataforma de desarrollo para el país.