Summit de Residuos: innovación y tecnología para mejorar los servicios urbanos

Urbetrack

Con la participación de representantes de empresas, gobiernos, municipios, universidades y organizaciones vinculadas a la gestión ambiental, se llevó a cabo el Summit de Residuos, una jornada organizada por la Universidad Austral y Futuro Sustentable, que puso en el centro del debate los principales desafíos y oportunidades para avanzar hacia sistemas de gestión más eficientes, innovadores y sostenibles.

El encuentro se realizó ayer en el Centro Argentino de Ingenieros, en la Ciudad de Buenos Aires, y reunió a especialistas de distintos sectores para abordar temas estratégicos como la gestión integral de residuos sólidos urbanos, la incorporación de nuevas tecnologías, la inteligencia artificial, la trazabilidad, la economía circular y el financiamiento de proyectos de gestión integral de residuos.

Uno de los ejes destacados de la jornada fue el rol que puede asumir la tecnología como herramienta para transformar los servicios urbanos de residuos, pasando de modelos basados principalmente en el control de recorridos a sistemas capaces de generar evidencia, anticipar problemas y mejorar la toma de decisiones.

En este sentido, Urbetrack presentó su experiencia bajo el concepto de “Inteligencia al servicio de la ciudad”, con una propuesta centrada en convertir la operación cotidiana de los servicios de recolección y limpieza en información verificable para municipios y operadores.

La compañía de la mano de Angel Brusca planteó una pregunta que atraviesa buena parte de los desafíos actuales del sector: ¿cuántos de los servicios de recolección que se operan o contratan pueden demostrar efectivamente que fueron prestados? La diferencia entre saber que un camión salió y poder verificar que el servicio efectivamente se realizó aparece como una de las principales brechas de gestión.

La evolución tecnológica permite avanzar en esa dirección. Del GPS y los dispositivos IoT se pasó a plataformas capaces de integrar datos en tiempo real, inteligencia artificial, trazabilidad y herramientas de optimización, con el objetivo de que la tecnología no sea un fin en sí mismo sino un instrumento para lograr una gestión más eficiente.

“La tecnología es el instrumento. La gestión eficiente es el fin”, destacó Brusca entre los conceptos centrales de la presentación.

De medir a decidir

Uno de los principales aportes planteados durante el Summit fue la necesidad de construir una gestión basada en datos. El modelo presentado propone avanzar desde el diagnóstico hacia la transformación, siguiendo cinco etapas: medir, priorizar, implementar, trazar y optimizar.

La lógica apunta a responder primero qué necesita saber una ciudad para gestionar mejor y, a partir de allí, determinar qué herramienta tecnológica resulta adecuada.

“No adivinamos. Verificamos”, aseveró Cristian García entre las definiciones utilizadas para sintetizar este cambio de paradigma: pasar de las percepciones a la evidencia y utilizar esa información para tomar decisiones operativas.

La propuesta también busca generar una “sola verdad operativa”, en la que municipio y operador puedan trabajar sobre la misma información y conocer, en tiempo real, qué ocurre con el servicio, la flota y los distintos componentes de la infraestructura urbana.

Casos concretos en ciudades de la región

Durante la presentación la especialista Natalia Romero mostró experiencias desarrolladas en distintas ciudades de América Latina. Entre ellas, el caso de Quilmes, donde el diagnóstico permitió establecer una línea de base sobre el nivel de cumplimiento de los recorridos. En la recolección de carga trasera se registró un cumplimiento de entre el 60% y el 70% de las cuadras asignadas, mientras que en la carga lateral la eficiencia rondaba el 50%. La utilización de datos permitió convertir las percepciones sobre el funcionamiento del servicio en indicadores concretos.

Otro de los casos fue Guadalajara, donde la tecnología se integró con los sistemas municipales existentes para conectar la operación con el ciudadano, mediante incidencias geolocalizadas, fotografías y seguimiento del estado de resolución.

En Medellín, la experiencia con Emvarias mostró cómo los datos operativos pueden transformarse automáticamente en reportes regulatorios, reduciendo el trabajo manual y el riesgo de demoras o incumplimientos.

En la Ciudad de Buenos Aires, el desafío estuvo puesto en la trazabilidad del barrido manual, demostrando que es posible generar información sobre el trabajo de los operarios aun sin utilizar un camión como fuente de datos. El sistema permite registrar el ingreso a la ruta, los tiempos de trabajo, los tramos efectivamente barridos, las pausas y la certificación del vaciado de cestos.

La experiencia de Rosario, en tanto, mostró el potencial de combinar cámaras con inteligencia artificial, alertas y evidencia georreferenciada para pasar de una gestión reactiva a una preventiva. La plataforma integra servicio, flota, contenedores y mantenimiento y, según los datos presentados, la certificación permitió reducir un 30% los recorridos repetidos.

También se presentaron experiencias vinculadas con la priorización de recursos según el nivel de llenado de los contenedores, como el caso de Puerto Varas; el pesaje embarcado y la trazabilidad de los residuos en VITSA; y la optimización de rutas a partir de variables como la capacidad de los vehículos, las ventanas horarias contractuales, el tráfico histórico y la generación estimada de residuos por cuadra.

Evidencia para construir confianza

El Summit permitió poner en común una mirada que atraviesa a buena parte del sector: la transformación de la gestión de residuos requiere combinar tecnología, capacidades humanas y gestión.

La incorporación de herramientas digitales no reemplaza la planificación ni el trabajo de los equipos municipales y operadores. Por el contrario, busca aportar información para que las personas puedan tomar mejores decisiones.

En ese sentido, uno de los conceptos destacados fue que “la gestión sin tecnología no escala y la tecnología sin gestión no alcanza”.

La trazabilidad también aparece como un elemento central para fortalecer la relación entre los distintos actores. Cuando municipio, operador y ciudadano pueden acceder a información verificable sobre lo que sucede en la calle, se reducen las zonas grises y aumenta la confianza.

“Cuando todos ven lo mismo, la confianza sube. Y cuando la confianza sube, el costo baja”, sintetizó la presentación.

El encuentro dejó así una conclusión transversal: la transformación digital de los servicios urbanos de residuos ya no pasa solamente por incorporar dispositivos o sistemas de monitoreo, sino por utilizar los datos para medir, verificar, anticipar y optimizar la gestión.

Para América Latina, donde todavía conviven procesos manuales con herramientas de gestión en tiempo real, este proceso representa una oportunidad para dar un salto estructural en la calidad de los servicios urbanos. El desafío es lograr que la innovación tecnológica se traduzca en mejores prestaciones, mayor transparencia, eficiencia operativa y una gestión ambiental cada vez más sostenible.