Advierten sobre el diagnóstico tardío de la hipertensión pulmonar y llaman a fortalecer la detección precoz
En el marco del Día Mundial de la Hipertensión Pulmonar, especialistas y organizaciones de pacientes impulsaron una campaña de concientización bajo el lema “Detección Precoz es Vida”, con el objetivo de visibilizar una enfermedad poco frecuente que afecta a más de 25 millones de personas en el mundo y cuyo diagnóstico suele llegar demasiado tarde.
La Hipertensión Pulmonar (HP) afecta aproximadamente a 52 personas por cada millón de habitantes y puede comprometer seriamente el funcionamiento de los pulmones y del corazón. Sin tratamiento oportuno, puede derivar en insuficiencia cardíaca y provocar la muerte.
Uno de los principales desafíos en torno a esta patología es el retraso diagnóstico. Según advierten especialistas, el tiempo promedio para identificarla supera los dos años y más del 70% de los pacientes reciben el diagnóstico en estadios avanzados.
La demora se explica, en gran medida, porque los síntomas iniciales suelen confundirse con otras enfermedades más frecuentes. La falta de aire, el cansancio extremo o los mareos son manifestaciones habituales que muchas veces son atribuidas a cuadros respiratorios, estrés, asma o ataques de pánico.
La enfermedad se caracteriza por un aumento anormal de la presión en las arterias que llevan sangre desde el corazón hacia los pulmones. A diferencia de la hipertensión arterial sistémica, la HP afecta específicamente la circulación pulmonar, generando una sobrecarga sobre el ventrículo derecho del corazón.
Por esta capacidad de “imitar” otras patologías, la hipertensión pulmonar es conocida entre los especialistas como “la gran simuladora”.
Entre las principales señales de alerta figuran la disnea progresiva al realizar actividades cotidianas, fatiga persistente, mareos, síncopes e hinchazón en piernas y tobillos.
Desde la comunidad médica remarcan la importancia de aumentar la sospecha clínica, especialmente en pacientes considerados de riesgo, como quienes padecen enfermedades del tejido conectivo —entre ellas lupus o esclerodermia—, cardiopatías congénitas o enfermedades pulmonares crónicas como EPOC y EPID.
En ese sentido, destacan al ecocardiograma doppler como una herramienta accesible y clave para la evaluación inicial. Además, señalan que el abordaje multidisciplinario en centros especializados resulta fundamental para definir estrategias terapéuticas tempranas e integrales.
Los especialistas también subrayan que la detección precoz representa una estrategia de sostenibilidad para el sistema de salud, ya que evita internaciones prolongadas, el deterioro progresivo de los pacientes y tratamientos ineficaces.
Para confirmar el diagnóstico, el cateterismo cardíaco derecho continúa siendo el estándar de oro. Los expertos sostienen que este procedimiento no debe considerarse un gasto opcional, sino una inversión necesaria para garantizar tratamientos específicos y optimizar recursos sanitarios.
En los últimos años, los avances terapéuticos modificaron de manera significativa el pronóstico de la enfermedad. Actualmente existen tratamientos efectivos, entre ellos inhibidores de la fosfodiesterasa, antagonistas de endotelina, prostanoides e inhibidores de la señalización de la activina, que mejoran la calidad de vida y la sobrevida de los pacientes.
En Argentina, la organización HIPUA —Hipertensión Pulmonar Argentina— trabaja desde 2009 brindando información, asesoramiento y contención a pacientes y familiares en todo el país.
Especialistas y asociaciones coinciden en que reducir los tiempos de diagnóstico y garantizar el acceso temprano al tratamiento adecuado son factores centrales para mejorar la expectativa y calidad de vida de quienes conviven con esta enfermedad.