DESLER impulsa una tecnología que permite limpiar lagunas sin detener la producción y recuperar agua para nuevos usos
La acumulación de lodos en lagunas industriales, plantas de tratamiento de efluentes y cuerpos de agua representa uno de los principales desafíos para numerosas actividades productivas. Tradicionalmente, estas tareas implicaban detener las operaciones, vaciar las lagunas y afrontar elevados costos de limpieza y disposición de residuos. Sin embargo, DESLER desarrolló una tecnología que combina dragado radiocontrolado, tratamiento físico-químico y deshidratación mediante geotextiles, permitiendo transformar ese proceso en una solución eficiente, sustentable y alineada con los principios de la economía circular.
El sistema permite remover los sedimentos acumulados mientras las instalaciones continúan operando con normalidad, recuperar agua para su reutilización y valorizar los lodos extraídos, reduciendo tanto el impacto ambiental como los costos operativos.
«Nuestro objetivo es que la limpieza de una laguna deje de ser un problema operativo para convertirse en una oportunidad de recuperar recursos. Hoy es posible extraer lodos, reutilizar el agua y mantener la producción en marcha al mismo tiempo», explicó Matías Elisamburu, Jefe de Operaciones de DESLER, durante el desarrollo de las Jornadas Argentina Sustentable.
Dragado remoto: mayor seguridad y continuidad operativa
La primera etapa del proceso utiliza una embarcación de pequeño porte, no tripulada y operada a distancia, capaz de recorrer el fondo de la laguna y extraer con precisión los lodos sedimentados.
Esta tecnología elimina la necesidad de vaciar las piletas y reduce significativamente los riesgos para los operarios, ya que todo el trabajo se realiza de forma remota. Además, permite que industrias y plantas de tratamiento continúen funcionando durante la limpieza, evitando interrupciones en los procesos productivos.
«El mayor diferencial es que podemos intervenir una laguna sin afectar la operación de la planta. Eso significa evitar pérdidas económicas y realizar el mantenimiento de manera mucho más segura y eficiente», señaló Elisamburu.
Coagulación y floculación para optimizar la separación
Una vez extraído, el lodo es impulsado mediante bombeo hacia una estación de dosificación donde se incorporan coagulantes y polímeros.
Durante el recorrido por las cañerías se produce la coagulación y floculación, un proceso mediante el cual las partículas finas se agrupan formando flóculos de mayor tamaño. Esta etapa resulta determinante para evitar que los sólidos atraviesen el material filtrante o colmaten los poros del sistema de deshidratación.
Gracias a este tratamiento, se logra una separación mucho más eficiente entre el agua y los sólidos.
Geotextiles: una solución de bajo impacto
El material tratado es conducido posteriormente hacia tubos geotextiles instalados sobre una celda impermeabilizada.
Estos grandes contenedores textiles retienen los sólidos mientras permiten que el agua escurra lentamente por gravedad. El líquido recuperado es conducido hacia un sistema de drenaje desde donde puede reutilizarse para distintos fines industriales o agrícolas.
Una vez llenos, los tubos permanecen en el sitio durante varias semanas o meses, permitiendo que la acción natural del sol y del viento continúe reduciendo la humedad del material. Como resultado, disminuyen considerablemente el volumen y el peso de los lodos, facilitando su transporte y eventual valorización.
Ventajas frente a los métodos convencionales
A diferencia de otros sistemas de separación mecánica, como las centrífugas o los filtros de alta presión, esta tecnología presenta un consumo energético considerablemente menor al aprovechar procesos naturales de drenaje y secado.
Entre sus principales ventajas también se destacan la flexibilidad para adaptarse a distintos volúmenes de lodos, la posibilidad de incorporar más tubos geotextiles cuando aumenta la demanda y la reducción de la huella de carbono asociada al tratamiento.
«Buscamos que la tecnología sea escalable y adaptable a cada cliente. Si el volumen de lodos aumenta, simplemente se amplía la capacidad instalada sin necesidad de modificar todo el sistema», explicó el especialista de DESLER.
Agua recuperada para diferentes aplicaciones
Uno de los aspectos más relevantes de la tecnología es que la calidad del agua recuperada puede ajustarse según el destino final.
En la agroindustria, el tratamiento puede conservar concentraciones adecuadas de nutrientes como nitrógeno, fósforo, potasio y magnesio, permitiendo reutilizar el agua para riego y aportando valor agronómico a los cultivos.
En aplicaciones industriales, el proceso se orienta a reducir la concentración de sólidos disueltos y otros compuestos que puedan afectar la producción, obteniendo un agua apta para distintos procesos internos.
En barrios náuticos y lagunas urbanas, el objetivo es disminuir la materia orgánica y los nutrientes responsables de la eutrofización, mejorando la calidad del agua, reduciendo el crecimiento de algas y preservando las condiciones ambientales de estos ecosistemas.
«No existe una única calidad de agua recuperada. Diseñamos cada tratamiento en función del uso que se le dará al recurso, optimizando tanto el rendimiento ambiental como el beneficio económico para cada cliente», destacó Elisamburu.
Economía circular y sostenibilidad
Más allá de la limpieza de lagunas, el sistema promueve un modelo de economía circular al transformar residuos que antes eran considerados un pasivo ambiental en recursos con valor agregado.
El agua recuperada puede reincorporarse a distintos procesos productivos, mientras que los lodos deshidratados pueden reutilizarse en aplicaciones compatibles con sus características.
Este enfoque reduce el consumo de agua fresca, disminuye la extracción de recursos naturales y minimiza la generación de residuos.
Además, al operar sin detener la producción y con un bajo requerimiento energético, la tecnología contribuye a mejorar indicadores ambientales como la huella hídrica y la huella de carbono.
«La sustentabilidad no es un resultado secundario del proceso, sino el eje sobre el cual fue diseñada toda la tecnología. Recuperamos recursos, reducimos emisiones y ayudamos a las empresas a mejorar sus indicadores ambientales sin resignar eficiencia operativa», afirmó Elisamburu.
Financiamiento y compromiso para acelerar la transición
Desde DESLER consideran que el acceso a financiamiento es uno de los factores determinantes para acelerar la incorporación de tecnologías ambientales en el sector productivo.
Al mismo tiempo, sostienen que resulta necesario fortalecer las políticas públicas de control y fiscalización ambiental para promover la adopción de soluciones más eficientes y garantizar condiciones equitativas para todas las empresas.
«Las tecnologías existen y ya demostraron su eficacia. El desafío ahora es generar las condiciones para que más organizaciones puedan implementarlas y avanzar hacia modelos productivos donde la economía circular y el uso eficiente del agua sean parte de la estrategia de negocio», concluyó Matías Elisamburu.

