El Gobierno inicia la privatización de ENARSA: será por etapas y no concluirá en 2025
Luciano Masnú, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, confirmó que el proceso será gradual y comenzará con la venta del paquete accionario de ENARSA en CITELEC, la empresa que controla Transener.
En el marco del AmCham Energy Forum 2025, el Gobierno Nacional dio un paso decisivo en su política de desestatización del sector energético. Luciano Masnú, titular de la Agencia de Transformación de Empresas Públicas, detalló el inicio del proceso de privatización de Energía Argentina S.A. (ENARSA), que se llevará adelante en etapas, por unidades de negocio, y que no concluirá durante el año en curso.
“En las próximas semanas van a seguir saliendo resoluciones, decretos y noticias”, anticipó Masnú ante empresarios, inversores y funcionarios del sector energético. La primera fase del proceso fue oficializada a través del Decreto 286/2025 y la Resolución 1050/2025 del Ministerio de Economía, mediante los cuales el gobierno de Javier Milei activó el mecanismo de venta del paquete accionario que ENARSA posee en CITELEC, firma que controla Transener, la principal transportista de energía eléctrica de alta tensión del país.
“Es un paquete cerrado. La privatización va a ser por etapas”, puntualizó Masnú. La venta se ejecutará mediante un concurso público nacional e internacional, bajo la coordinación de la Agencia que él encabeza. La valuación de la participación accionaria será realizada por una entidad bancaria estatal, luego de que el Tribunal de Tasaciones de la Nación se declarara incompetente para estimar el valor de mercado de CITELEC.
La venta de esta participación en el sistema de transporte eléctrico es solo el comienzo de un proceso más amplio. Según Masnú, el plan contempla avanzar progresivamente sobre otras unidades de negocio clave de ENARSA, como las centrales térmicas y la participación en el negocio del gas natural.
“Continuaremos con las subsiguientes unidades de negocio, donde están las térmicas, el gas. Hay unidades de negocio muy interesantes y que tienen un impacto grande en la matriz energética”, explicó el funcionario, marcando el horizonte de la desinversión estatal en activos estratégicos para la infraestructura energética del país.
¿Qué implica esta privatización?
ENARSA, creada en 2004 como una herramienta del Estado para intervenir en el mercado energético y garantizar la expansión del sistema, ha sido uno de los pilares del esquema energético argentino en las últimas dos décadas. Su rol fue clave en proyectos como Gasoducto Néstor Kirchner, la regasificación de GNL y el aprovisionamiento energético en momentos de crisis.
La decisión del gobierno de Milei de avanzar con su privatización se enmarca en una estrategia más amplia de reducción del gasto público, reconfiguración del rol del Estado y apertura al capital privado. Bajo esta lógica, se busca transferir activos estatales a manos privadas para fomentar la inversión, mejorar la eficiencia operativa y descomprimir las finanzas públicas.
Sin embargo, la venta por etapas y la complejidad de los activos energéticos plantea desafíos técnicos, regulatorios y políticos. No solo por la necesidad de asegurar procesos transparentes y competitivos, sino también por el impacto que la privatización pueda tener en el control del sistema energético nacional, especialmente en segmentos sensibles como el transporte y la generación.
Expectativa del sector privado
La presentación de Masnú generó expectativas entre los actores del sector, que siguen con atención los movimientos del Gobierno. La decisión de iniciar con Transener no es menor: se trata de una empresa crítica que opera más de 14.000 km de líneas de alta tensión, clave para garantizar la estabilidad del suministro eléctrico en todo el país.
El interés inversor por activos energéticos en Argentina se ha mantenido vivo incluso en escenarios de alta volatilidad. Pero para que el proceso avance con éxito, será clave que el gobierno brinde seguridad jurídica, reglas claras y transparencia en cada etapa.
Con la privatización de ENARSA ya en marcha, el sector energético argentino ingresa en una nueva fase de transformación estructural, donde el capital privado tendrá un rol protagónico en la reconfiguración de los principales activos del país. Las próximas semanas serán determinantes para observar cómo se materializa esta primera venta y qué señales envía el Ejecutivo respecto a su política energética de largo plazo.