La ganadería sostenible gana protagonismo como oportunidad de inversión y acceso a nuevos mercados
La transición hacia sistemas ganaderos sostenibles se consolida como una de las principales oportunidades para el agro argentino, impulsada por la creciente demanda internacional de productos con trazabilidad y menores impactos ambientales, así como por el desarrollo de nuevas herramientas de financiamiento e incentivos económicos.
Ese fue uno de los principales ejes de debate en la Expo Rural 2026, donde The Nature Conservancy (TNC) Argentina y la Sociedad Rural Argentina (SRA) organizaron un espacio de intercambio sobre financiamiento para la ganadería sostenible, que se convirtió en el encuentro con mayor cantidad de preinscriptos después de la tradicional Mesa de las Carnes.
Durante la jornada, especialistas coincidieron en que la sostenibilidad dejó de ser un requisito futuro para transformarse en un factor clave de competitividad. En un contexto de precios favorables para la producción agropecuaria y de mayores exigencias de los mercados globales en materia ambiental y social, la adopción de prácticas regenerativas aparece como una estrategia para mejorar la productividad, diversificar ingresos y fortalecer la posición de la carne argentina en el comercio internacional.
«La ganadería argentina tiene una enorme capacidad para contribuir a la restauración de algunos de los ecosistemas más valiosos del país», destacó Denise Bussio, directora de TNC Argentina.
En la misma línea, Rodrigo Rodríguez Tornquist, secretario ejecutivo del Observatorio de Capital Natural, remarcó que «la agenda ambiental no es una agenda ideológica» y sostuvo que la necesidad de regenerar los ecosistemas es un desafío del presente.
Producción y conservación como estrategia de negocios
Los especialistas señalaron que la incorporación de prácticas sostenibles no solo genera beneficios ambientales, sino que también mejora la rentabilidad de los establecimientos y facilita el acceso a nuevos mercados e instrumentos financieros.
«Hay una gran oportunidad de negocio. La producción y la sostenibilidad van de la mano», afirmó Diego Ivanier, líder de Finanzas para la Conservación de TNC Argentina.
Además, destacaron el creciente potencial de mecanismos como los mercados de carbono para generar ingresos adicionales mediante proyectos de conservación y restauración de ecosistemas.
Como ejemplo, Elisa Carrión, líder de Bosques, Carbono y Cambio Climático de TNC Argentina, explicó que un proyecto de restauración de 50.000 hectáreas de bosque chaqueño demandaría una inversión cercana a los 53 millones de dólares durante sus primeros siete años, pero podría generar más de 461 millones de dólares a lo largo de su vida útil.
Financiamiento para acelerar la transición
Uno de los aspectos centrales del encuentro fue el análisis de las nuevas herramientas financieras destinadas a acompañar la transformación del sector ganadero.
En ese marco, Sumatoria y TNC presentaron una línea de crédito orientada a impulsar la ganadería regenerativa en el Gran Chaco argentino. El financiamiento permitirá realizar inversiones en infraestructura para pastoreo planificado, sistemas de abastecimiento de agua, sanidad animal, nutrición, manejo del rodeo y capital de trabajo necesario para implementar el nuevo modelo productivo.
La trazabilidad también ocupa un lugar central en esta transformación. La Sociedad Rural Argentina impulsa el Sello de Triple Impacto para la Producción Agropecuaria y Forestal Argentina, una certificación que promueve la mejora continua de los establecimientos a partir de cuatro pilares: medición de carbono, buenas prácticas agropecuarias y bienestar animal, trabajo sostenible y comunidades locales, y gestión del riesgo climático.
Desde el sector financiero, Antonella Di Santo, gerente de Sostenibilidad del Banco Coinag, sostuvo que las entidades bancarias incorporan cada vez más criterios ambientales y sociales en sus evaluaciones de riesgo.
«Los bancos miran esto. Los riesgos en ambiente y sociedad también implican un riesgo económico», afirmó.
Los organizadores concluyeron que la transformación hacia sistemas ganaderos sostenibles representa una oportunidad concreta para construir una producción más resiliente, competitiva y preparada para responder a las exigencias de los mercados internacionales, al tiempo que contribuye a la conservación de la biodiversidad y al desarrollo de las economías regionales.