La transición energética gana protagonismo rumbo a la COP31

COP31

La histórica ola de calor que atraviesa Europa volvió a colocar al cambio climático en el centro de la agenda global durante la Semana de la Acción Climática de Londres (London Climate Action Week), uno de los encuentros más relevantes del año en materia ambiental. Mientras temperaturas récord afectan a varios países europeos, gobiernos, empresas y organismos internacionales impulsan nuevas iniciativas para acelerar la electrificación de las economías y avanzar hacia una reducción progresiva de los combustibles fósiles de cara a la COP31 que se celebrará en noviembre en Turquía.

Las altas temperaturas que golpean al continente fueron uno de los principales temas de discusión durante la cumbre. El servicio meteorológico británico (Met Office) emitió una Alerta Roja por calor extremo ante la previsión de que Londres y el sur de Inglaterra alcancen los 40°C, un nivel sin precedentes para el mes de junio.

El secretario general de las Naciones Unidas, António Guterres, resumió la situación con una advertencia contundente al señalar que Londres “se está cocinando” bajo temperaturas cada vez más extremas.

El fenómeno responde a un extenso “domo de calor” que transporta aire caliente desde el norte de África y mantiene a gran parte de Europa occidental y central bajo condiciones excepcionales. En Francia se registró el día más caluroso de la historia a nivel nacional, con temperaturas que alcanzaron los 44,3°C en algunas regiones y superaron los 38°C en París. La situación obligó al cierre preventivo de miles de escuelas y a restricciones en sitios emblemáticos como la Torre Eiffel.

España y Portugal también experimentan temperaturas cercanas a los 44°C, mientras que los incendios forestales provocados por las condiciones extremas ya generan interrupciones en servicios de transporte. En Italia, las autoridades sanitarias activaron el máximo nivel de alerta en ciudades como Roma, Milán y Florencia.

Electrificación como eje de la transición energética

En este contexto, uno de los anuncios más relevantes de la semana fue el lanzamiento de la campaña global Electrify Now, una iniciativa respaldada por gobiernos, empresas y organizaciones internacionales que busca incrementar la participación de la electricidad en el consumo final de energía desde el 21% actual hasta el 35% para 2035.

La propuesta, alineada con los objetivos que impulsa la futura presidencia de la COP31, plantea acelerar la electrificación del transporte, la calefacción, la refrigeración, la cocina y diversos procesos industriales como una de las herramientas más eficaces para reducir emisiones, fortalecer la seguridad energética y disminuir la dependencia de los combustibles fósiles.

Según la Agencia Internacional de la Energía (AIE), el mundo está ingresando en una nueva “era de la electricidad”. Desde 2019, la demanda eléctrica crece a un ritmo superior al de la economía global, impulsada por la expansión de los vehículos eléctricos, las bombas de calor, la digitalización y el desarrollo de nuevas industrias.

Los impulsores de la iniciativa sostienen que los principales desafíos ya no son tecnológicos, sino financieros y regulatorios, por lo que reclaman mayores inversiones en redes eléctricas, almacenamiento energético y generación renovable.

El “Proceso de Santa Marta” busca acelerar la salida de los combustibles fósiles

Otro de los hitos destacados de la Semana de la Acción Climática fue la presentación oficial del informe final de la Primera Conferencia sobre la Transición Fuera de los Combustibles Fósiles, realizada en abril en la ciudad colombiana de Santa Marta y copresidida por Colombia y Países Bajos.

El documento, entregado a la presidencia de la COP30, refleja uno de los respaldos más contundentes registrados hasta ahora para la creación de mecanismos internacionales orientados a gestionar una eliminación gradual, justa y ordenada del carbón, el petróleo y el gas.

De acuerdo con el informe, el 80% de los participantes apoyó algún tipo de instrumento internacional específico para coordinar la transición fuera de los combustibles fósiles. El texto reconoce que los mecanismos multilaterales actuales continúan siendo fundamentales, pero considera que todavía carecen de herramientas suficientemente operativas para administrar el proceso de transformación energética a escala global.

Además, plantea la necesidad de cubrir vacíos de gobernanza internacional y explorar nuevos acuerdos, incluyendo propuestas relacionadas con un Tratado de No Proliferación de Combustibles Fósiles.

El denominado “Proceso de Santa Marta” reunió a 57 países que representan cerca del 48% del Producto Interno Bruto mundial, el 30% de la población global y aproximadamente el 20% de la producción de combustibles fósiles.

Las conclusiones serán incorporadas a las negociaciones de la COP31 y elevadas también a Naciones Unidas, en un escenario donde la presión internacional para acelerar la transición energética se intensifica frente a fenómenos climáticos cada vez más extremos y frecuentes.