La Universidad Nacional del Litoral verifica su Huella de Carbono y marca un precedente en el ámbito académico argentino
La Universidad Nacional del Litoral (UNL) se convirtió en la primera institución educativa del país en verificar su Huella de Carbono mediante un proceso de auditoría independiente realizado por JMB S.A., empresa especializada en servicios de verificación y validación ambiental. El hito representa un avance significativo en materia de transparencia climática y gestión sostenible dentro del sector académico nacional.
La verificación se realizó sobre el inventario institucional de emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI) correspondiente al año 2019 y forma parte de un acuerdo de trabajo suscripto entre ambas organizaciones en enero de 2026. El proceso se desarrolló además en el marco de la acreditación de JMB ante el Organismo Argentino de Acreditación (OAA), cuya finalización está prevista para el último trimestre de este año.
Fundada en 1919, la Universidad Nacional del Litoral ha incorporado la sostenibilidad como uno de los ejes estratégicos de su desarrollo institucional, impulsando políticas y acciones orientadas a minimizar su impacto ambiental. Su trayectoria en esta materia le ha permitido destacarse en rankings internacionales de sustentabilidad universitaria, como GreenMetric, donde figura entre las instituciones mejor posicionadas de Argentina.
Auditoría bajo estándares internacionales
Para garantizar la integridad, transparencia y exactitud de los resultados, JMB actuó como Organismo de Verificación y Validación (OVV) aplicando un conjunto de normas internacionales de referencia.
Entre ellas se destacan la norma ISO 14064-1 para la cuantificación y reporte de emisiones de GEI, junto con los estándares ISO 14064-3, ISO 14065 e ISO/IEC 17029, que establecen los requisitos de imparcialidad, competencia técnica y calidad para los organismos verificadores.
La auditoría abarcó la totalidad de la infraestructura institucional bajo control operacional de la universidad, incluyendo diez facultades, cinco escuelas preuniversitarias, tres centros universitarios y diez dependencias descentralizadas.
El análisis contempló emisiones de dióxido de carbono (CO₂), metano (CH₄) y óxido nitroso (N₂O) correspondientes a actividades de Alcance 1, 2 y 3, permitiendo una evaluación integral del impacto climático de la institución.
Más precisión y mejores datos para la acción climática
El proceso de verificación se desarrolló a través de ocho etapas sistemáticas que combinaron auditorías documentales, revisión de datos, herramientas tecnológicas y sistemas de gestión de información.
Uno de los principales aportes de la auditoría fue la identificación de ajustes necesarios en los datos originales relevados por la universidad, con el objetivo de corregir discrepancias y fortalecer la precisión del inventario.
Como resultado, la cifra verificada alcanzó las 5.089,27 toneladas de dióxido de carbono equivalente (tCO₂e), respaldada mediante una Declaración de Verificación de GEI de tipo “Satisfactoria con Comentarios”. Esto significa que el proceso de cuantificación fue considerado materialmente correcto, aunque se señalaron oportunidades de mejora para robustecer futuras actualizaciones del inventario.
Un nuevo estándar para las universidades argentinas
Más allá del resultado numérico, la verificación representa una herramienta estratégica para la toma de decisiones institucionales. Contar con datos auditados bajo estándares internacionales brinda una base sólida para diseñar e implementar políticas de mitigación climática más efectivas, definir objetivos de reducción de emisiones y monitorear avances con mayor confiabilidad.
Desde JMB destacaron que este logro refleja el compromiso creciente de los distintos actores sociales con la acción climática y la construcción de cadenas de valor más sostenibles.
Al mismo tiempo, el caso de la Universidad Nacional del Litoral establece un precedente para otras instituciones de educación superior del país, impulsando la adopción de prácticas de medición, reporte y verificación que permitan elevar los estándares de transparencia ambiental y gestión responsable frente al desafío global del cambio climático.