Profertil avanza hacia una nueva planta de urea en Bahía Blanca y busca aprovechar el gas de Vaca Muerta

Profertil Planta

La compañía reformó su estatuto para incorporar formalmente el proyecto de construcción de una nueva planta de fertilizantes nitrogenados en Bahía Blanca. La iniciativa podría demandar una inversión cercana a los US$ 2.000 millones.

El crecimiento de la producción de gas de Vaca Muerta abre una nueva oportunidad para la Argentina: además de ampliar las exportaciones de gas natural y avanzar en la producción de gas natural licuado (GNL), el país podría utilizar una mayor cantidad de ese recurso para industrializarlo en origen y producir fertilizantes destinados al mercado local y regional.

En ese escenario, Profertil avanza con la evaluación de un ambicioso proyecto para construir una nueva planta de fertilizantes nitrogenados en Bahía Blanca, que podría representar una inversión cercana a los US$ 2.000 millones.

La compañía, una de las principales productoras de fertilizantes del país, comunicó recientemente a sus inversores una modificación de su estatuto social que constituye un paso formal hacia la concreción de la iniciativa.

El nuevo artículo 3° establece que la sociedad tendrá entre sus objetivos “la construcción en propiedad, operación y gerenciamiento de una planta productora de fertilizantes de nitrógeno a ser construida en la zona de Bahía Blanca”, además de otras actividades vinculadas con su objeto empresarial.

La reforma estatutaria no implica todavía una decisión definitiva de inversión. Según trascendió, los equipos técnicos de Profertil continúan realizando estudios para determinar los costos, la disponibilidad de insumos y las condiciones necesarias para avanzar con el proyecto.

La intención de la compañía sería tener preparadas las presentaciones hacia fines de este año o comienzos de 2027 para evaluar su ingreso al Régimen de Incentivo para Grandes Inversiones (RIGI), que contempla beneficios impositivos, cambiarios y aduaneros, además de un marco de estabilidad jurídica para los grandes proyectos de inversión.

Bahía Blanca, en el centro de la nueva industria

La eventual nueva planta de Profertil tendría como eje el aprovechamiento de la disponibilidad de gas natural proveniente de Vaca Muerta y la infraestructura industrial existente en Bahía Blanca.

La urea es uno de los fertilizantes nitrogenados más utilizados en la actividad agropecuaria y tiene al gas natural como una de sus principales materias primas. Por eso, el desarrollo de grandes volúmenes de gas a precios competitivos puede convertirse en un factor determinante para ampliar la producción local.

El proyecto de Profertil se suma a otra iniciativa de gran escala. Esta semana, el Gobierno nacional aprobó el ingreso al RIGI del proyecto Fértil Pampa, de Pampa Energía, que contempla una inversión de US$ 2.693 millones para construir una planta de urea.

Entre ambos proyectos podrían incorporarse alrededor de 3,5 millones de toneladas anuales de capacidad de producción de urea, un volumen que permitiría no solo sustituir buena parte de las importaciones argentinas, sino también generar excedentes destinados a otros mercados de la región.

Una oportunidad para el mercado regional

El potencial de estos proyectos excede las necesidades del mercado argentino. Un estudio elaborado por la Organización Latinoamericana de Energía (OLADE) y el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe (CAF) señala que durante el último año América Latina y el Caribe consumieron 21,4 millones de toneladas de fertilizantes nitrogenados, mientras que la producción regional alcanzó apenas 1,8 millones de toneladas.

De esta manera, aproximadamente el 92% del consumo fue cubierto mediante importaciones, principalmente provenientes de Medio Oriente.

Las compras externas representaron unos US$ 6.500 millones, de los cuales alrededor de US$ 4.000 millones correspondieron a urea, con un volumen cercano a los 10 millones de toneladas.

Para los organismos, la disponibilidad de fertilizantes resulta estratégica para una región cuya economía tiene una fuerte participación de las actividades agropecuarias y que exporta más de US$ 250.000 millones anuales en productos de base agraria.

En ese contexto, Vaca Muerta y el presal brasileño aparecen como dos recursos capaces de impulsar una expansión de la producción regional de fertilizantes.

Brasil, el gran mercado potencial

El desarrollo de nueva capacidad productiva en Argentina también podría modificar el mapa regional de abastecimiento. Brasil concentra cerca del 80% del consumo de fertilizantes nitrogenados de la región, por lo que representa el principal mercado potencial para la producción adicional que puedan generar los proyectos argentinos.

La posibilidad de producir urea en Bahía Blanca a partir del gas de Vaca Muerta permitiría avanzar en una cadena de mayor valor agregado, transformando un recurso energético en un insumo estratégico para la producción agropecuaria.

Para la Argentina, esto implicaría una doble oportunidad: reducir la salida de divisas asociada a la importación de fertilizantes y, al mismo tiempo, generar una nueva plataforma exportadora vinculada con la industria petroquímica y el agro.

Profertil, ante una nueva etapa de expansión

La modificación de su estatuto coloca a Profertil un paso más cerca de evaluar formalmente una inversión de gran escala en Bahía Blanca. La compañía deberá completar ahora los estudios técnicos y económicos antes de adoptar una decisión definitiva.

La iniciativa se proyecta además en un momento de fuerte transformación de la matriz energética argentina, con Vaca Muerta como fuente de una creciente disponibilidad de gas.

Si finalmente el proyecto de Profertil y el de Fértil Pampa avanzan, Argentina podría sumar una capacidad significativa para producir urea en el país y posicionarse como un proveedor regional de fertilizantes.

El desafío será convertir la abundancia de gas en una industria capaz de generar mayor valor agregado, abastecer al campo y competir en los mercados internacionales. Bahía Blanca, con su infraestructura industrial y logística, aparece nuevamente como uno de los principales polos desde donde podría concretarse esa transformación.