Residuos industriales no especiales: la nueva regulación abre oportunidades para su tratamiento y valorización
La Provincia de Buenos Aires puso en marcha un régimen específico para los RINE, con el objetivo de fortalecer la trazabilidad y el control. Desde el sector consideran que el nuevo marco también puede impulsar inversiones, nuevas tecnologías y alternativas de economía circular.
La gestión de los residuos industriales atraviesa una nueva etapa en la provincia de Buenos Aires. Con la entrada en vigencia del nuevo régimen para los Residuos Industriales No Especiales (RINE), el Gobierno bonaerense busca ordenar una corriente de materiales que hasta ahora no contaba con una regulación específica y establecer mecanismos para conocer qué se genera, quién lo transporta, quién lo recibe y cuál es su destino final.
Los RINE son aquellos residuos provenientes de procesos industriales que no están alcanzados por las definiciones de residuos especiales, patogénicos ni residuos sólidos urbanos. El nuevo esquema establece obligaciones para los generadores y crea registros para transportistas, operadores y tecnologías vinculadas con la recuperación, el reciclado, la valorización, el tratamiento y la disposición de estos materiales.
Uno de los principales objetivos es fortalecer la trazabilidad y evitar que residuos que pueden ser recuperados o aprovechados terminen en circuitos inadecuados.
Para las empresas dedicadas al tratamiento de residuos, el cambio regulatorio no representa solamente una nueva exigencia. También puede convertirse en una oportunidad para desarrollar servicios de mayor valor agregado y acelerar inversiones en tecnología.
La posibilidad de conocer con mayor precisión qué residuos se generan, en qué cantidades y cuál es su composición permite diseñar soluciones específicas para cada corriente y avanzar hacia alternativas que vayan más allá de la disposición final.
El desafío del control y la trazabilidad
“El primer paso para poder gestionar correctamente un residuo es saber qué es, cuál es el proceso que le da origen y cuánto se genera. Durante mucho tiempo los RINE quedaron en una zona gris, sin ser regulados por ninguna normativa, y eso dificultó tanto el control como la posibilidad de desarrollar soluciones de tratamiento y valorización”, explicó Claudia Kalinec, presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (CATRIES).
El nuevo régimen llega, además, en un momento en el que las empresas tratadoras buscan avanzar hacia un modelo que no esté basado exclusivamente en la disposición final.
La tendencia apunta a analizar cada corriente de residuos para determinar si puede ser reciclada, reutilizada o valorizada antes de ser eliminada. En ese proceso, la trazabilidad adquiere un papel central.
“No alcanza con retirar un residuo de una industria, hay que poder demostrar qué tratamiento recibió, qué parte pudo recuperarse y cuál fue finalmente el destino de aquello que no pudo valorizarse”, sostuvo Kalinec.
Entre las alternativas que ya desarrollan algunas empresas del sector aparece la producción de combustibles alternativos mediante blending. El proceso permite acondicionar determinados residuos que ya no pueden volver al circuito convencional de reciclaje, pero que conservan capacidad energética, para utilizarlos en hornos de la industria cementera.
De esta manera, materiales que anteriormente podían terminar únicamente en un circuito de disposición final encuentran una alternativa de valorización energética, siempre que cumplan con las condiciones técnicas y ambientales correspondientes.
Un escenario que plantea nuevos desafíos
La necesidad de mejorar la gestión adquiere especial relevancia frente al volumen de residuos que actualmente permanece fuera del circuito formal.
Según datos del Observatorio de Residuos Peligrosos de la UBA-UNR, durante los primeros meses de 2026 apenas el 7,23% de los residuos generados recibió tratamiento adecuado, mientras que más del 92% permaneció fuera del circuito formal de gestión.
El informe también estima que existen unas 393.130 empresas activas generadoras de residuos en Argentina. Sin embargo, solo 33.183 contratan servicios especializados para su tratamiento, lo que representa el 8,44% del total.
En este contexto, la implementación del régimen para los RINE aparece como una herramienta para ampliar el universo de residuos bajo seguimiento y, al mismo tiempo, generar información que permita desarrollar nuevas soluciones de tratamiento.
Del residuo al recurso
La nueva regulación también es seguida de cerca por la Cámara Argentina de Industrias de Tratamiento para la Protección Ambiental (CAITPA). Su presidente, Gustavo Solari, participó de la presentación del nuevo régimen y consideró que el principal desafío será transformar el marco regulatorio en mejoras concretas en la gestión.
“Desde CAITPA vemos muy positivo que la Provincia haya avanzado en un marco específico para los RINE. Era necesario ordenar una corriente de residuos que durante mucho tiempo no tuvo un encuadre claro”, afirmó Solari.
Para el titular de la entidad, la etapa de implementación será determinante. La norma establece las reglas, pero el desafío estará en lograr que esas disposiciones se traduzcan en mejores prácticas, mayor tratamiento y una reducción de los residuos que terminan en destinos inadecuados.