Profertil certificó una de las huellas de carbono más bajas del mundo para la producción de urea
En un paso estratégico para la competitividad del agro argentino frente a las nuevas exigencias de los mercados internacionales, Profertil anunció que completó con éxito la verificación por tercera parte de la Huella de Carbono de Producto (CFP) cradle-to-gate (de la cuna a la puerta) de su urea granulada. La validación fue realizada por un organismo independiente conforme a la norma internacional ISO 14064-3:2019, consolidando un indicador que no solo refleja el desempeño ambiental de la compañía, sino que también se convierte en una herramienta comercial para toda la cadena agroindustrial.
La medición arrojó una huella de carbono de 777,8 kilogramos de CO₂ equivalente por tonelada de urea producida. El dato adquiere especial relevancia al compararlo con 59 estudios internacionales sobre producción de urea: el valor obtenido por Profertil resulta un 42% inferior al promedio global relevado, ubicado en 1.329,53 kgCO₂eq por tonelada.
Este desempeño posiciona a la empresa dentro del 15% de los productores más eficientes del mundo desde el punto de vista ambiental e integra la categoría denominada «Gas Eficiente», un reconocimiento reservado para plantas con bajos niveles de emisiones en la fabricación de fertilizantes nitrogenados.
Un cuarto de siglo de mejoras continuas
El resultado es la culminación de un proceso de optimización industrial sostenido durante los últimos 25 años. Desde que comenzó a medir su huella de carbono en 2014, Profertil logró reducir cerca del 40% las emisiones asociadas a la producción de su urea mediante inversiones en eficiencia energética, mejoras tecnológicas, optimización de procesos y una incorporación creciente de electricidad proveniente de fuentes renovables.
La verificación externa realizada entre 2025 y el primer trimestre de 2026 aporta además un respaldo técnico independiente que otorga mayor transparencia y credibilidad a la información ambiental, un aspecto cada vez más demandado por clientes, mercados financieros y organismos regulatorios.
Una ventaja competitiva para el productor argentino
Más allá del desempeño industrial, la certificación representa un activo estratégico para el sector agropecuario. La producción y posterior aplicación de urea explican entre el 40% y el 50% de la huella de carbono total de cultivos extensivos como el trigo y el maíz, por lo que disponer de un fertilizante con emisiones verificadas permite mejorar el perfil ambiental de toda la cadena productiva.
Además, contar con un dato certificado en origen evita que los productores deban recurrir a factores de emisión genéricos utilizados por calculadoras internacionales, que en muchos casos sobreestiman las emisiones reales y pueden perjudicar la competitividad de las exportaciones argentinas.
Esta información adquiere una importancia creciente para acceder a mercados que incorporan criterios ambientales en sus decisiones de compra, especialmente en cadenas de valor como la citrícola, la azucarera, la arrocera y otras industrias que ya exigen trazabilidad de emisiones a sus proveedores.
Prepararse para un comercio con reglas climáticas
La disponibilidad de datos ambientales verificados también permite anticiparse a las nuevas regulaciones que comienzan a redefinir el comercio internacional. Entre ellas se destaca el Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) impulsado por la Unión Europea, que busca incorporar el costo de las emisiones de carbono en los productos importados y podría extender progresivamente sus exigencias a nuevas cadenas de suministro.
En este contexto, la medición y certificación de la huella de carbono dejan de ser únicamente un indicador de sustentabilidad para convertirse en un factor de competitividad, diferenciación comercial y acceso a mercados.
Con este nuevo hito, Profertil refuerza su estrategia de combinar eficiencia industrial, innovación tecnológica y reducción de emisiones, transformando la sustentabilidad en un atributo de valor tanto para la compañía como para los productores agropecuarios que utilizan sus fertilizantes y buscan posicionarse en un escenario global donde la información ambiental será cada vez más determinante.