La Ciudad evalúa relocalizar las plantas de reciclado y se abre un debate sobre el modelo de gestión de residuos
El sistema de reciclado de la Ciudad de Buenos Aires atraviesa un momento de fuerte incertidumbre. La posibilidad de trasladar las plantas de tratamiento de residuos reciclables fuera del ejido urbano, contemplada en la futura licitación del servicio de higiene urbana anunciada por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Macri, generó preocupación entre cooperativas, organizaciones ambientales y especialistas en gestión de residuos.
La medida podría afectar a uno de los modelos de reciclaje inclusivo más importantes de América Latina, basado en la integración de recuperadores urbanos al sistema formal de gestión de residuos. Actualmente, más de 6.000 recicladoras y recicladores desarrollan su actividad dentro de este esquema, recuperando miles de toneladas de materiales reciclables cada año y evitando que sean enviados a disposición final en rellenos sanitarios.
En paralelo, durante los últimos meses se registraron reclamos por el cierre de puntos verdes, la reducción de infraestructura destinada a la separación de residuos y la desaparición de campanas y contenedores específicos para materiales reciclables. A ello se suman las discusiones vinculadas al subsidio de transporte para los recuperadores urbanos y la falta de definiciones sobre el futuro de las cooperativas que integran el sistema.
Cuestionamientos al traslado de las plantas
Las organizaciones vinculadas al reciclado sostienen que la eventual mudanza de las plantas fuera de la Ciudad no resolvería los problemas estructurales de la gestión de residuos y podría generar consecuencias económicas, sociales y ambientales.
Según advierten, la medida implicaría mayores distancias de transporte para los materiales recuperados, incrementando los costos logísticos y la huella de carbono asociada a la actividad. También alertan sobre una posible disminución de las tasas de recuperación de residuos reciclables y el impacto que tendría sobre miles de trabajadores que dependen de esta actividad para su sustento.
Estas preocupaciones fueron expresadas por el colectivo «El Reciclado está en Peligro», integrado por organizaciones de recuperadores urbanos, entidades ambientalistas y especialistas en economía circular. Entre las instituciones que forman parte de la iniciativa se encuentran la Federación Argentina de Cartoneros, Carreros y Recicladores (FACCyR), Taller Ecologista, la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN), Jóvenes por el Clima, GAIA y Fundación Avina.
Las entidades coinciden en que cualquier modificación del sistema debe contemplar mecanismos que garanticen la continuidad laboral de los trabajadores y la preservación de los niveles de recuperación alcanzados durante las últimas décadas.
Antecedentes y reclamos del sector
Desde las cooperativas señalan que las dificultades comenzaron a evidenciarse desde el inicio de la actual gestión porteña. Entre los episodios mencionados figura el incendio ocurrido a principios de 2024 en el Centro Verde de Barracas, cuya recuperación aún continúa siendo motivo de reclamos por parte de los trabajadores del sector.
Otro de los puntos señalados fue el desalojo de la sede que la cooperativa Amanecer de los Cartoneros ocupaba en Parque Avellaneda. Allí funcionaba el único espacio de la Ciudad dedicado específicamente al tratamiento de residuos textiles dentro del sistema cooperativo.
Las organizaciones consideran que estos antecedentes forman parte de un proceso de debilitamiento de la infraestructura destinada al reciclado urbano.
Una discusión en medio de un elevado volumen de residuos
El debate sobre el futuro de las plantas de reciclado también pone el foco sobre la gestión general de los residuos en la Ciudad de Buenos Aires.
De acuerdo con datos difundidos por CEAMSE, la Ciudad envió a disposición final 138.249 toneladas de residuos en un solo mes. Durante ese mismo período, el organismo recibió un total de 565.145 toneladas provenientes de los 48 municipios que integran el sistema metropolitano de tratamiento y disposición final.
Esto implica que aproximadamente el 25% de los residuos enterrados en los rellenos sanitarios provienen de la Ciudad de Buenos Aires, convirtiéndola en la jurisdicción con mayor aporte al volumen total gestionado por CEAMSE.
En este contexto, organizaciones ambientales plantean que fortalecer los sistemas de separación en origen y reciclado resulta una herramienta clave para reducir la cantidad de residuos enviados a disposición final, disminuir emisiones y avanzar hacia modelos de economía circular más eficientes.
Mientras se esperan definiciones oficiales sobre el alcance de la futura licitación, el sector del reciclado reclama participar de las discusiones para garantizar la continuidad de un sistema que combina objetivos ambientales con inclusión social y generación de empleo.