Santa Marta abre un nuevo capítulo del debate climático: cómo acelerar la transición más allá de los combustibles fósiles

Santa Marta

La Conferencia para la Transición Más Allá de los Combustibles Fósiles, que se celebra por primera vez en Santa Marta, Colombia, busca imprimir un cambio de enfoque en la agenda climática internacional: dejar atrás las discusiones centradas exclusivamente en negociaciones diplomáticas y textos formales para avanzar sobre un interrogante más concreto y urgente: cómo implementar una transición energética real, en qué plazos y con qué actores involucrados.

El encuentro reúne a representantes de la sociedad civil, sindicatos, parlamentarios, comunidades indígenas, académicos y organizaciones ambientales, que participan en distintos espacios de debate distribuidos en diversos escenarios de la ciudad colombiana. Cada uno de estos sectores trabaja en la elaboración de documentos y propuestas que serán elevadas a los líderes y delegaciones gubernamentales que participarán en las próximas jornadas de la conferencia.

La dinámica del evento refleja un cambio de clima dentro de las discusiones globales sobre energía y cambio climático. Mientras en anteriores cumbres predominaban las negociaciones técnicas sobre redacción de compromisos y declaraciones finales, en Santa Marta el eje está puesto en la implementación concreta de una transición energética “urgente y necesaria”, un proceso que muchos participantes consideran que ya comenzó y que ahora requiere definiciones operativas, financieras y sociales.

Los debates también exponen las diferentes miradas sobre cómo avanzar hacia un modelo energético menos dependiente de los combustibles fósiles. Los sindicatos plantean la necesidad de garantizar una transición justa para los trabajadores; las comunidades indígenas reclaman mayor participación y respeto por los territorios; mientras que académicos y organizaciones ambientales advierten sobre la necesidad de acelerar los tiempos frente a la crisis climática.

La complejidad del proceso se desarrolla además en un contexto particularmente delicado para Colombia. El país atraviesa una nueva ola de atentados violentos en la región sur, en medio de una creciente tensión política y social, a menos de tres semanas de la primera vuelta de las elecciones presidenciales.

En ese escenario, Santa Marta se convirtió en un espacio donde confluyen no sólo las discusiones sobre energía y clima, sino también los desafíos políticos y sociales que atraviesan América Latina frente a la transición energética global.