CEAMSE acompañó al Gobierno de la Provincia en el marco de la emergencia fitosanitaria generada por el avance del “Picudo Rojo”

Ceamse

El presidente de CEAMSE, Claudio “Chiqui” Tapia, acompañó a autoridades del Gobierno de la Provincia en el marco de la emergencia fitosanitaria generada por el avance del “Picudo Rojo”, una plaga que afecta gravemente a las palmeras en distintos puntos del país.

Desde CEAMSE informaron que el organismo colaboró con equipamiento y logística, poniendo a disposición volquetes para facilitar el operativo desplegado como parte de las acciones de contención. Durante la jornada, se supervisaron las tareas de carga del material afectado, que será trasladado por vía fluvial hacia la Isla Martín García, donde continuarán los trabajos necesarios para combatir la plaga.

El operativo forma parte de una estrategia integral para frenar la propagación del insecto, cuyo impacto pone en riesgo ejemplares de alto valor ambiental. El objetivo central es preservar la integridad de las palmeras, especies de enorme relevancia cultural, histórica y biológica para el país, presentes en el arbolado urbano, parques nacionales y diversas áreas protegidas.

El avance del picudo rojo (Rhynchophorus ferrugineus) encendió las alertas sanitarias y ambientales en distintas regiones del país, debido al grave daño que provoca en palmeras ornamentales y nativas. Se trata de una plaga invasora que ataca el interior del tronco, comprometiendo la estructura de la planta hasta ocasionar, en la mayoría de los casos, su muerte.

El insecto deposita sus huevos en la base de las hojas o en heridas del tronco. Una vez que nacen, las larvas perforan galerías internas y se alimentan de los tejidos blandos, debilitando progresivamente la palmera desde adentro. Esta característica hace que la detección temprana sea compleja, ya que el deterioro suele advertirse cuando el daño es avanzado.

Entre los principales síntomas se observan hojas caídas o inclinadas, perforaciones visibles, presencia de fibras sueltas y secreciones en el tronco. En etapas finales, la copa colapsa y el ejemplar muere, lo que implica una pérdida irreversible.

Las especies más afectadas son la Phoenix canariensis (palmera canaria) y la Phoenix dactylifera (palmera datilera), muy presentes en el arbolado urbano, plazas, paseos costeros, parques nacionales y áreas protegidas. El impacto no solo es ambiental, sino también paisajístico, histórico y cultural, dado que muchas de estas palmeras forman parte de la identidad de ciudades y espacios públicos emblemáticos.

El riesgo radica en su rápida propagación. Si no se aplican medidas de control, el insecto puede expandirse con facilidad hacia nuevas zonas. Por eso, las autoridades implementan operativos que incluyen tala sanitaria de ejemplares comprometidos, trituración del material vegetal, traslado controlado y tratamientos fitosanitarios específicos.

Además del daño ecológico, la plaga genera un impacto económico significativo, ya que los municipios y provincias deben afrontar los costos de erradicación, disposición final y eventual reposición de ejemplares.

La emergencia sanitaria movilizó a distintos organismos provinciales y municipales, que trabajan de manera coordinada para mitigar los efectos del picudo y evitar su expansión hacia nuevas zonas.