Claudia Kalinec: «Si hoy se tratara todo el residuo industrial, tendríamos que triplicar la capacidad instalada»
Claudia Kalinec, socia – directora de Grupo Pelco y presidenta de la Cámara Argentina de Tratadores y Transportistas de Residuos Industriales y Especiales (CATRIES), analiza la evolución del negocio, el impacto esperado del RINE en la provincia de Buenos Aires y las oportunidades que abren sectores como la minería y Vaca Muerta. También reclama mayor fiscalización, incentivos para la industria y una agenda ambiental que coloque a la gestión de residuos como una prioridad.
La gestión de residuos industriales atraviesa una etapa de transformación. Mientras una parte importante de los desechos continúa fuera del circuito formal, las empresas del sector buscan ampliar su capacidad, incorporar nuevas tecnologías y avanzar en procesos de valorización que permitan recuperar materiales y transformarlos en energía.
En ese contexto, Grupo Pelco viene registrando un crecimiento sostenido y prepara nuevas inversiones, al tiempo que observa oportunidades vinculadas con el desarrollo de la minería y el sector energético. Para Kalinec, sin embargo, el crecimiento de la actividad también requiere mayores controles y una política pública que incentive tanto el tratamiento como la reducción en la generación de residuos.
¿Cómo cerró 2026 para el sector y qué cambios observaron en la demanda de servicios de tratamiento de residuos?
Claudia Kalinec: La verdad es que estamos bien, a pesar del contexto económico, que presenta dificultades en muchos rubros. Venimos trabajando mucho sobre el hecho de que más del 90% de los residuos industriales que deberían tratarse no se tratan y son volcados o depositados en canales informales.
A pesar de este escenario, venimos creciendo en los últimos años, tanto en capacidad operativa como en mercado. Respecto de 2025, el balance nos da un crecimiento del 41% en términos reales.
Eso implica también todo un trabajo detrás para adaptarnos a lo que piden los clientes. La destrucción de residuos, sobre todo peligrosos y aquellos que no se pueden recuperar o que son muy difíciles de recuperar, es nuestro core. Pero estamos buscando qué parte de esos materiales puede transformarse y utilizarse en otros procesos.
El nuevo régimen RINE busca mejorar la trazabilidad de los residuos en la provincia de Buenos Aires. ¿Qué cambios concretos esperan que genere en la formalización del sector?
C.K.: Esperamos un impacto de formalidad. Es decir, que este nuevo sistema incorpore al circuito formal residuos que hoy se descartan ilegalmente en lugares que no están habilitados.
Consecuentemente, esperamos que esto impacte de manera positiva en el sector, que permita aumentar nuestras capacidades de tratamiento e incorporar mano de obra especializada.
Además, al incorporar estos residuos al sistema, se consolida una base de datos que esperamos que en breve se pueda compartir para conocer los números de los residuos que se generan en la provincia.
¿La implementación del RINE podría convertirse también en un incentivo para ampliar la capacidad de tratamiento e incorporar nuevas tecnologías?
C.K.: Sí. La formalización permite dimensionar el mercado real y conocer qué cantidad y qué tipo de residuos se están generando. A partir de esa información se pueden tomar decisiones de inversión y ampliar las capacidades de tratamiento.
¿Qué sectores están generando actualmente nuevas oportunidades para la industria de tratamiento de residuos?
C.K.: La minería y el sector energético son dos sectores que están creciendo mucho y que generan demanda para nuestra actividad. Hay mucha expectativa con los proyectos mineros en Mendoza y con Vaca Muerta, en Neuquén.
Eso empieza a generar nuevas necesidades de tratamiento y servicios asociados. Es un proceso gradual, pero ya estamos viendo esa demanda.
Si una mayor cantidad de residuos ingresara al circuito formal, ¿cuál es hoy la capacidad de respuesta de la industria y cuánto habría que invertir para absorber ese volumen?
C.K.: Si hoy se tratara todo el residuo industrial y peligroso que se genera y entrara por los canales formales, tendríamos que triplicar la capacidad instalada.
Pero ahí existe un doble problema. Como falta control y fiscalización sobre el vuelco de residuos, tampoco existe suficiente incentivo para que las industrias hagan un uso más eficiente de los recursos.
Una industria puede generar miles de litros de residuos líquidos y, si no existen incentivos o multas que la obliguen a corregir el proceso, tampoco va a utilizar menos agua o generar menos residuos.
Lo que necesitamos no es generar cada vez más residuos, sino que los que ya se generan ingresen al circuito formal y, paralelamente, mejorar los procesos para producir menos.
¿Qué papel deberían tener los controles, las sanciones y los incentivos económicos para reducir la generación de residuos y evitar que terminen en circuitos informales?
C.K.: Para nuestro sector, el mayor desafío por parte del Estado es la falta de control y fiscalización sobre las industrias que generan residuos.
Siempre digo que cuando se vuelcan residuos es como si se volcara nuestra materia prima. Entonces, lo que hoy es una amenaza también representa una oportunidad: en la medida en que empiece a existir mayor control, van a comenzar a aparecer residuos que actualmente están dentro del canal informal.
Cuando hay escenarios de crisis económica, lamentablemente uno de los primeros costos que se intenta recortar es el de la gestión de residuos. Pero no debería ser una variable de ajuste.
Hay costos que una empresa sabe que tiene que afrontar: paga la energía, paga impuestos y el tratamiento de los residuos también debería formar parte de esos costos.
¿Cuáles son hoy las principales condiciones que necesita la industria para acelerar las inversiones?
C.K.: El crédito para la industria es una herramienta fundamental. También beneficios o incentivos impositivos y cuestiones vinculadas al costo laboral, que hoy dificultan la incorporación de gente.
Los costos laborales asociados a juicios y demandas también terminan encareciendo el costo productivo. Si bien es un índice que bajó en los últimos años, continúa siendo algo que las empresas miran cuando toman decisiones.
¿Cuál es el principal reclamo que CATRIES plantea actualmente al Estado en materia de gestión de residuos?
C.K.: La falta de políticas públicas. La economía siempre ocupa el primer lugar de la agenda y después todas las áreas tienen sus problemas.
Ambiente hoy es una subsecretaría a nivel nacional y es una cartera a la que históricamente no se le presta suficiente atención.
El tema ambiental es transversal. Hay cuestiones de seguridad y de salud que están directamente relacionadas con el no tratamiento de los residuos.
El mayor reclamo es que exista una agenda ambiental dentro de la cual la gestión de residuos tenga un lugar central. También necesitamos control y fiscalización.
¿Por qué la gestión de residuos suele convertirse en uno de los primeros costos que las empresas buscan reducir cuando atraviesan una situación económica difícil?
C.K.: Fundamentalmente, ocurre por costos. Existe una diferencia entre contratar una empresa habilitada para tratar esos residuos y mezclarlos con residuos comunes para que los retire el servicio municipal.
Pero el tratamiento de los residuos no debería ser una variable de ajuste. Forma parte de los costos que una empresa debe afrontar de manera responsable.
¿Qué información considera que hoy falta para dimensionar con precisión cuánto residuo industrial se genera y cuánto efectivamente se trata?
C.K.: La incorporación de los residuos al sistema formal y la información que se genere a partir del RINE pueden ser muy importantes. Al incorporar estos residuos al sistema, se consolida una base de datos que esperamos que en breve se pueda compartir para conocer los números de los residuos que se generan en la provincia.
Tener información precisa es fundamental para conocer el volumen real del mercado, planificar inversiones y mejorar las políticas de gestión.
¿Qué lugar debería ocupar la gestión de residuos dentro de una agenda ambiental nacional y provincial?
C.K.: El tema ambiental es transversal. Hay cuestiones de seguridad y de salud que están directamente relacionadas con el no tratamiento de los residuos.
El mayor reclamo es que exista una agenda ambiental dentro de la cual la gestión de residuos tenga un lugar central. También necesitamos control y fiscalización.