TGS apuesta a una inversión de US$ 3.000 millones para transformar el gas asociado de Vaca Muerta en una nueva plataforma exportadora
El crecimiento de la producción de petróleo no convencional en Vaca Muerta trae aparejado un desafío que comienza a ganar protagonismo: qué hacer con el creciente volumen de gas asociado que acompaña la extracción de shale oil. Para Transportadora de Gas del Sur (TGS), la respuesta pasa por ampliar la capacidad de procesamiento de ese recurso y convertirlo en productos de alto valor destinados principalmente a la exportación.
Durante una reunión informativa de la Comisión de Energía y Combustibles de la Cámara de Diputados, el CEO de TGS, Oscar Sardi, presentó la hoja de ruta de la compañía para evitar que el incremento del gas asociado se convierta en un cuello de botella para el desarrollo de Vaca Muerta.
Actualmente, la planta de Tratayén ya funciona como una instalación de acondicionamiento de gas, aunque su operación se limita a la extracción de gasolina natural. El nuevo proyecto busca ampliar significativamente ese proceso mediante la recuperación de propano y butano, además de la gasolina, productos con una sólida demanda en los mercados internacionales.
«Lo que estamos pensando y llevando adelante es la extracción de más productos: propano, butano y gasolina», explicó Sardi.
En cambio, el etano quedó fuera del proyecto por el momento. Según el ejecutivo, hoy no existe una demanda suficiente en el mercado local que justifique una expansión de la industria petroquímica ni tampoco un comprador internacional que asegure la colocación de ese producto.
La iniciativa contempla la construcción de un poliducto que unirá Tratayén, en Neuquén, con Bahía Blanca, donde se instalará una nueva planta de fraccionamiento para separar los distintos líquidos recuperados.
En esa instalación, el propano, el butano y la gasolina serán tratados de manera independiente antes de ser enviados a las terminales portuarias para su almacenamiento y posterior exportación.
El proyecto demandará una inversión estimada en US$ 3.000 millones y, una vez operativo, podría generar exportaciones cercanas a US$ 1.200 millones anuales, consolidando una nueva fuente de ingresos para la cadena energética argentina.
El desafío técnico del gas asociado
Más allá del negocio de los líquidos, Sardi puso el foco en un problema que comienza a adquirir relevancia a medida que aumenta la producción de petróleo en Vaca Muerta.
El shale oil genera importantes volúmenes de gas asociado que, por sus características, no puede ser incorporado directamente a los sistemas de transporte existentes.»Ese gas es de muy alta calidad, de poder calorífico importante, y con esa calidad resulta imposible inyectarlo en los troncales», explicó el CEO de TGS.
La elevada riqueza del gas hace indispensable un procesamiento previo para adecuar su composición antes de enviarlo a los gasoductos troncales. En este contexto, la planta proyectada en Tratayén se convierte en una infraestructura crítica para garantizar la continuidad del crecimiento del shale oil.
Sin esa capacidad de procesamiento, el gas asociado carecería de una vía técnica y comercial para su evacuación, ya que no podría ingresar a los sistemas de transporte operados por TGS, TGN o el Gasoducto Perito Moreno.
La iniciativa de TGS refleja uno de los nuevos desafíos que enfrenta el desarrollo masivo de Vaca Muerta: acompañar el aumento de la producción de petróleo con infraestructura capaz de aprovechar integralmente el gas asociado.
Además de evitar restricciones operativas para los productores, el proyecto permitiría transformar un recurso que hoy representa un desafío técnico en una nueva plataforma exportadora de líquidos del gas natural, agregando valor, diversificando las exportaciones energéticas y fortaleciendo la competitividad de la cuenca neuquina en los mercados internacionales.