Paola Nimo: «La nueva visión de sustentabilidad de Natura demuestra que ya no alcanza con compensar o mitigar: hoy necesitamos regenerar»

Paola Nimo - Gerenta de Sustentabilidad Natura Mercado Sur

Paola Nimo, Gerenta de Sustentabilidad de Natura Mercado Sur explica cómo la compañía construyó durante más de una década un modelo que integra resultados financieros, ambientales y sociales. En diálogo con la prensa, repasó la evolución del Informe Integrado, la medición del impacto y la apuesta por una economía regenerativa.

Con la presentación de su Informe Integrado 2025, Natura no solo mostró sus resultados económicos y los avances de su estrategia ESG. También dejó en claro que el reporte es la consecuencia de un proceso que comenzó hace más de una década y que busca transformar la manera en que las empresas miden el éxito.

En ese camino, la compañía alcanzó metas antes de lo previsto, como superar el 30% de plástico reciclado en sus envases, reducir un 17% sus emisiones de carbono, ampliar el trabajo con comunidades amazónicas y generar un impacto socioambiental equivalente a cuatro veces el valor de sus ingresos.

Para Nimo estos logros son el resultado de años de aprendizaje y de una convicción que antecede incluso a las exigencias regulatorias.

Durante la presentación del informe, Nimo explicó que Natura decidió adoptar estándares internacionales de reporte mucho antes de que existieran obligaciones normativas.

«No lo hicimos porque fuera obligatorio. Lo hicimos por la convicción que tiene Natura de ser una empresa transparente, con información comparable y confiable, porque queremos generar confianza con la sociedad, con nuestros stakeholders y con todos nuestros públicos.»

La ejecutiva remarcó que la transparencia nunca fue entendida únicamente como un ejercicio de comunicación. «Para nosotros, primero viene el aprendizaje. Probamos, medimos, entendemos los resultados y recién después los comunicamos. Siempre tuvimos un tiempo de ensayo antes de salir a contar lo que hacemos.»

Una construcción de más de diez años

Nimo repasó la evolución de la estrategia de sustentabilidad de la empresa y explicó que el proceso comenzó mucho antes del actual debate sobre los reportes ESG.

En 2013, Natura inició la medición sistemática de su huella de carbono. Un año después presentó su primera Visión 2050, que sentó las bases de la estrategia de largo plazo.

También en 2014 comenzó a desarrollar el Integrated Profit and Loss (IP&L), una herramienta que incorpora el valor de los impactos ambientales al análisis económico tradicional.

«A las ganancias y pérdidas tradicionales incorporamos una nueva columna que valorizaba el impacto ambiental. Después nos preguntamos cuál era el valor social que generábamos y sumamos otra dimensión para medir el bienestar de nuestras comunidades amazónicas y de nuestra red de consultoras.»

Ese proceso derivó, años más tarde, en el desarrollo de un modelo capaz de monetizar los impactos ambientales, sociales y humanos para incorporarlos en la toma de decisiones empresariales.

Del impacto positivo a la regeneración

Según Nimo, la pandemia y los cambios globales llevaron a Natura a revisar y actualizar su estrategia.

En 2024 la empresa lanzó una nueva Visión 2050, que ya no se limita a reducir impactos negativos, sino que propone avanzar hacia la regeneración. «Entendimos que ya no alcanza con compensar o mitigar. Hoy necesitamos regenerar los sistemas naturales y sociales de los que formamos parte.»

La ejecutiva recordó que este enfoque está alineado con la esencia de la compañía desde su nacimiento. «Natura nació en 1969 con la idea de que los negocios solo prosperan cuando existe una relación equilibrada entre las personas, la naturaleza y el planeta. Esa es nuestra razón de ser, lo que llamamos bienestar bien, y sigue guiando tanto las decisiones estratégicas como las decisiones cotidianas.»

Medir el impacto para tomar mejores decisiones

Uno de los ejes centrales del modelo de Natura es el IP&L (Integrated Profit and Loss), una metodología que busca cuantificar el valor generado —o destruido— por la actividad empresarial sobre el capital natural, social y humano.

La herramienta permite incorporar variables como emisiones de carbono, conservación de la Amazonia, ingresos de las comunidades proveedoras, biodiversidad y soluciones regenerativas junto con los resultados financieros. «No miramos primero los resultados financieros y después los indicadores de sustentabilidad. Ambos conviven y forman parte de la misma conversación.»

Gracias a este enfoque, Natura sostiene una meta ambiciosa para 2030: generar cuatro reales de impacto socioambiental positivo por cada real de ingresos.

Nimo destacó además que la nueva Visión 2050 no fue diseñada únicamente por la empresa. «No la construimos solos. Convocamos a personas de toda nuestra cadena de valor para repensar juntos cuál debía ser esa nueva mirada. Porque entendemos que nadie puede avanzar en esta agenda de manera aislada.»

Ese proceso colaborativo, explicó, permitió incorporar nuevas perspectivas sobre biodiversidad, cambio climático, inclusión social y economía regenerativa.

Más allá del cumplimiento de estándares internacionales como GRI, SASB, TCFD, TNFD, CDP y los futuros IFRS S1 e IFRS S2, Nimo insistió en que el verdadero valor del Informe Integrado está en su utilidad para la gestión. «Un informe no es simplemente una rendición de cuentas. Es una herramienta que nos ayuda a gestionar, medir nuestros impactos, asumir los desafíos pendientes y transformar nuestras convicciones en decisiones concretas para construir un negocio 100% regenerativo hacia 2050.»

Con esa visión, Natura busca consolidar un modelo empresarial donde el desempeño económico y la creación de valor ambiental y social dejen de medirse por separado y pasen a formar parte de un mismo indicador de éxito.