Vaca Muerta: la logística de la arena se convierte en un factor clave para la competitividad

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El crecimiento sostenido de Vaca Muerta no solo plantea desafíos en materia de producción de petróleo y gas, sino también en la logística de uno de sus principales insumos: la arena utilizada en la fractura hidráulica. Con una demanda que hoy ronda los 6,5 millones de toneladas anuales y que podría escalar hasta 10 o 12 millones de toneladas hacia 2030, el transporte del mineral aparece como uno de los principales cuellos de botella para el desarrollo del shale argentino.

Actualmente, la mayor parte de la arena proviene de las canteras de Entre Ríos y es trasladada por camión a lo largo de más de 1.200 kilómetros hasta los yacimientos neuquinos. Sin embargo, el fuerte incremento previsto en las etapas de fractura obliga a buscar alternativas que reduzcan costos, mejoren la eficiencia y alivien la presión sobre la infraestructura vial.

Transporte multimodal, una opción en análisis

Entre las propuestas que analizan especialistas figura un esquema de transporte multimodal que combine camiones, barcos y ferrocarril.

La idea consiste en trasladar la arena por camión desde las canteras hasta los puertos de Ibicuy o Campana, continuar el recorrido por vía fluvial hasta San Antonio Oeste, en Río Negro, y desde allí completar el trayecto hacia Añelo mediante un corredor ferroviario complementado con camiones bitrenes para la distribución final.

No obstante, diversos especialistas consideran que la alternativa ferroviaria resulta poco viable en el corto plazo debido a las elevadas inversiones que demandaría.

Las estimaciones indican que la construcción de una nueva traza ferroviaria entre San Antonio Oeste, Añelo y Rincón de los Sauces, de aproximadamente 661 kilómetros, requeriría inversiones cercanas a los 3.000 millones de dólares y un plazo de ejecución de alrededor de cinco años, tiempos que no acompañan el ritmo de expansión que registra actualmente Vaca Muerta.

El verdadero cuello de botella está en los puertos

Mientras el ferrocarril aparece como una solución de largo plazo, la industria comenzó a evaluar la posibilidad de incorporar el transporte fluvial para reducir parte del recorrido terrestre.

Sin embargo, expertos del sector advierten que el principal desafío no radica en la disponibilidad de embarcaciones, sino en la infraestructura necesaria para operar la carga.

«El problema no son los barcos, sino dónde cargás y descargás la arena. Después tenés que almacenarla y volver a despacharla por tren o por camión. Ahí está el verdadero cuello de botella», explicó Ángel Padilla, integrante del Departamento de Transporte y Logística de la Unión Industrial Argentina (UIA).

El especialista sostuvo además que la discusión sobre el régimen de cabotaje no representa hoy el principal obstáculo. Según indicó, la normativa vigente ya contempla mecanismos para incorporar embarcaciones de bandera extranjera cuando la oferta nacional resulta insuficiente.

A su entender, el verdadero desafío pasa por desarrollar infraestructura portuaria, reducir los costos de estiba y mejorar la eficiencia operativa de las terminales.

El camión sigue siendo la opción más competitiva

El diagnóstico es compartido por referentes de la industria arenera, quienes aseguran que el transporte fluvial fue evaluado en distintas oportunidades, aunque hasta ahora no logró competir económicamente con el esquema actual.

Cada transferencia de la arena —desde el camión al barco, luego al puerto y nuevamente al transporte terrestre— implica nuevas operaciones de carga, descarga y almacenamiento que incrementan los costos logísticos y generan pérdidas de material.

«Hoy las operadoras cargan en camión desde Entre Ríos y lo llevan directo al pozo. Eso es lo más práctico y barato», explicó un empresario del sector consultado por EconoJournal.

Según esa visión, el transporte multimodal recién podría ganar espacio cuando el crecimiento de la actividad termine saturando las rutas y eleve significativamente los costos del esquema actual.

Un desafío estratégico para el crecimiento del shale

La logística de la arena comienza a consolidarse como uno de los factores que definirán la competitividad de Vaca Muerta durante la próxima década.

Con una demanda que podría duplicarse antes de 2030, la industria deberá encontrar soluciones que permitan transportar mayores volúmenes de manera eficiente y a costos competitivos.

Mientras las grandes inversiones ferroviarias permanecen fuera del horizonte inmediato, el debate se concentra en desarrollar infraestructura portuaria, optimizar los sistemas de transporte existentes y evaluar alternativas multimodales que acompañen el crecimiento de uno de los principales motores energéticos del país.